La pareja y su sexualidad

La sexualidad es una de las áreas más vulnerables de la vida en pareja, en el inicio de la vida en común, el sexo que durante el noviazgo era novedad, prohibición, encuentro fortuito, se transforma en cotidiano, permitido, perdiendo a veces el entusiasmo anterior.

La entrada al siglo XXI es un reto al concepto de persona y a la libertad, lleva a la revisión del hombre, de la mujer. Se desarman y reconstruyen nuevos roles de lo que es ser hombre y ser mujer.

Desde esa mirada la pareja se forma y construye con la primacía del yo sobre el nosotros, con el concepto que el otro es muy libre y que lo expresa cotidianamente. El matrimonio se hace cada vez más frágil y se vuelve cada vez más raro, el número de solteros aumenta. Las familias se transforman en monoparentales, tenemos monogamias secuenciales, familias ensambladas.

El formar pareja ya sea cohabitando sin un marco legal o religioso, lleva a una síntesis entre un vínculo conyugal tradicional, cuya triple finalidad era la duración, la fecundidad y la transmisión del patrimonio y los amores extraconyugales.

Con todas estas exigencias la  pareja se enfrenta a nuevos desafíos que se suman a las  crisis evolutivas de una pareja tradicional, si bien se revaloriza el amor como elemento fundante de una unión aparecen como la libertad de ambos en lo sexual, los factores sociales y económicos elementos de presión y de crisis.

La sexualidad es una de las áreas más vulnerables de la vida en pareja, en el inicio de la vida en común, el sexo que durante el noviazgo era novedad, prohibición, encuentro fortuito, se transforma en cotidiano, permitido,  perdiendo a veces el entusiasmo anterior.

El reconocimiento corporal, la inexperiencia y el coordinar los tiempos en un inicio en la pareja puede ser fuente de conflictos. Lo importante es informarse, comunicarse acerca de los miedos,  el no saber, aunque internet me ilustra, no siempre se puede llevar el conocimiento a la práctica   y por último, si es necesario pedir ayuda.

El embarazo y la llegada de los hijos es otra crisis vital que afecta la sexualidad en algunos casos, como miedos a dañar al bebé o luego a un nuevo embarazo.

El asesoramiento adecuado por parte del obstetra puede ayudar a prevenir estos temores y continuar con la vida sexual sin problemas.

Es valioso que la vida sexual se mantenga lo más intacta posible durante el embarazo y luego del alta de la mamá,  ya que es una forma de que la pareja  fortalezca sus vínculos y asimile mejor la integración del nuevo miembro.       

El niño debe tener su espacio, su cama, su habitación, no debe compartir la cama de sus padres porque es nocivo para él y para la intimidad de los padres.

La adolescencia de los hijos suele ser una crisis que ambos padres enfrentan no siempre de la mejor forma aparecen celos, rivalidades y la negación de la vejez.

La sexualidad se torna distinta, se necesita más tiempo y más contacto para lograr satisfacción sexual pero esto lleva a tener más calidad en los encuentros. Es el momento de jugar y divertirse con la sexualidad, de erotizar el cuarto o de proponer lugares distintos para agregar novedad y romper con la rutina. Crear y recrear es la meta.

Las parejas que tienen varios años de compartir espacios de intimidad sexual en la vejez pueden continuar con ellos disfrutando de una sexualidad recreativa y enriquecedora.
Vivir en pareja en el siglo XXI nos llevará a nuevos paradigmas, pero lo que siempre permanecerá como constante es que la sexualidad brinda la posibilidad de una íntima comunicación con el otro, y la posibilidad de humanizarnos.
 

*La autora es psicóloga, sexóloga y directora de CEPAS.