Por el ritmo frenético que llevan los trabajadores, hoy en día en muchos casos el trabajo se presenta como una actividad obsesiva, en donde el aspecto laboral pasa a ser la prioridad en la vida.
Además, el exceso de trabajo, o la adicción a él, puede afectar negativamente en la salud mental trayendo una serie de repercusiones que van desde irritabilidad y pérdida del apetito, entre otras consecuencias.
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