Un jubilado soltero, con un buen pasar y con su casa a disposición. Dos chicas, las dos jóvenes y con ganas de charlar. Al anciano posiblemente se le pasaron muchas por la cabeza, pero menos lo que se traían entre manos.
Una de las muchachas preparó un té. El hombre tomó unos sorbos, sin saber que sería lo último que haría esa tarde. Cuatro horas después se despertó mareado en el sillón y solo, con la desagradable novedad de que le habían robado seis artefactos electrónicos, dinero y otras cosas.
Hasta anoche, no se sabía qué droga le dieron esas dos "Viudas Negras" al italiano Atilio Farina, de 71 años, pero por lo visto fue lo suficientemente efectiva para doparlo y dejarlo dormido entre las 18 y las 22 del jueves.
Él mismo, muy mareado, llamó por teléfono a la policía para que lo auxiliaran en su casa del barrio 2 de Agosto, en Rivadavia.
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