En vísperas del Día Mundial de la Salud, que se celebra hoy, la Organización Mundial de la Salud alertó sobre el problema de la resistencia a los antibióticos y sus graves consecuencias globales en el mediano plazo. “A menos que se tome conciencia de la importancia de la resistencia a los medicamentos y se implemente un programa global y multidisciplinar para luchar contra ella, nos dirigimos hacia un mundo sin antibióticos y otros medicamentos esenciales”, dijo la OMS en un comunicado, en una jornada cuyo lema dice: “Combatamos la resistencia a los medicamentos. Si no actuamos hoy, no habrá una cura mañana.”
La directora de la entidad, Margaret Chan, señaló que el mensaje de la organización “es fuerte y claro. El mundo está al borde de perder las curas milagro (que son los antibióticos). En ausencia de acciones correctoras urgentes, el mundo se dirige hacia una era postantibióticos, en la cual muchas infecciones comunes no tendrán una cura y, de nuevo, matarán sin freno”, señaló.
Se denomina resistencia a los antimicrobianos (RAM) al fenómeno por el cual “un microorganismo deja de verse afectado por un antimicrobiano al que anteriormente era sensible. Los microorganismos resistentes (entre ellos las bacterias, los virus y algunos parásitos) son inmunes a los efectos de los antimicrobianos, como los antibióticos, los antivíricos o los antipalúdicos, de modo que los tratamientos habituales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten y pueden transmitirse a otras personas. La resistencia es una consecuencia del abuso de los antimicrobianos, y surge por la mutación del microorganismo o la adquisición de genes de resistencia”, indica la OMS en su sitio web. Según la organización, “cada año se producen unos 440 mil casos nuevos de tuberculosis multirresistente que causan al menos 150 mil muertes”.