Rimmel e inteligencia, gomas y solidaridad, corona y diplomacia

Esta vez la columna sabatina se hizo con compañía. Hoy es el Acto Central de la Vendimia, y para cerrar por este año las discusiones sobre la reina y su elección, tres periodistas se juntaron a tomar el té con seis soberanas de mandato cumplido. Una charla sobre sueños y realidades, contubernios previos o espontaneidad, muñequitas Barbie o representantes de una sociedad y una industria, inventos chimenteros o vidas comunes… Acá están, ellas son… nuestras reinas por siempre.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Teníamos ganas de volver a los after office de MDZ.

La tarde había comenzado nublada, pero el sol se avivó: en Mendoza además del vino se celebrara a la belleza, y quiso estar presente.

Estábamos los tres periodistas sentados en Vía Civit, la hora pautada había pasado ya hacía algunos minutos, pero nadie llegaba. “¿No habrán entendido que cambiamos de lugar?”, fue la primera pregunta, prejuiciosa. ¿Lo habremos pensado por el imaginario colectivo erróneo ese que dice que las mujeres jóvenes y lindas son tontas? Quién sabe.

Entonces yo caí en la cuenta de que tenía varios mensajes de texto. Ellos explicaban que venían en camino, que una pasaba a buscar a la otra, que tenían q buscar mudas de ropa porque después partían al ensayo general del anfiteatro…

Las primeras en llegar fueron Lorena y Marinés, y la confitería de golpe se volvió ruidosa, risueña, simpática. Luego arribó Jésica, y pareció que entró más fuerte la luz del sol. La cuarta fue Candela y sus piernas perfectas, y los señores que cafeteaban se pusieron nerviosos. Y finalmente llegaron Paula, Nuri, y la certeza de que a la morocha mendocina no hay con que darle.

La más buena. Paula García es ahora preceptora en su escuela primaria, Monseñor Scalabrini, y arma grupos solidarios. Es la responsable de la motivación en los alumnos de la escuela  para que aprendan a ser solidarios. Desde siempre se inclinó por las actividades solidarias, con actividades parroquiales desde adolescente. Trabaja mucho en turismo, estudia Recursos Humanos y colabora con su hermano, que tiene una cadena de bares.

La verborrágica. Lorena Lorca es empresaria gastronómica. Entre dos negocios, helados, ensaladas, y su carrera de Relaciones Públicas cría dos hijos con su esposo, Pato Sabéz. La solidaridad también parece ser lo suyo (“Una de las últimas cosas que hicimos con la Corenave fue conseguir plata para lograr la compra de una incubadora para el hospital de La Paz: hicimos un desfile con 38 diseñadores para juntar fondos). Por si falta algo, es profesora de piano, después de 10 años de conservatorio.

La sexóloga. Jésica Tolín es mamá de dos niños y psicóloga. Se inclinó hacia la profundización de los estudios sobre la parte de sexualidad, e hizo un posgrado en terapia de pareja.  Su tesis se recuerda como una de las más destacadas de la facultad, abordando el tema de la sexualidad en personas discapacitadas por accidentes y en rehabilitación. “Además soy marchand de mi mamá, Elma Bertona, que es artista plástica”.

La doctora. Marinés Babuggia es abogada, especialista en derecho laboral y prosecretaria de una de las cámaras laborales. Es Vicepresidenta de la Corenave.

La serena. Nuri Donnantuoni está estudiando escribanía, pero “no pienso dedicarme a eso. La quiero terminar porque no voy a dejarla inconclusa… sin embargo adoro el campo y la paz de San Carlos. Tengo decidido que me voy a dedicar a ayudar a mi papá –empresario del orégano, entre otros rubros- en las tareas agrícolas de la familia”.

La modelo. Candela Carrasco estudiaba escribanía, pero dejó la carrera. “Este año empiezo Recursos Humanos”, cuenta. “Trabajé un mes en el hotel Intercontinental, como recepcionista del Casino, pero ahora voy a dedicarme de lleno a la facultad y a mis actividades de modelo, porque me encanta”.

Nury, Candela y Marinés.

Empezamos: las candidatas, la amistad, la envidia.

Nuestra primer pregunta fue sobre el folklore popular que dice que en cámaras las reinas todas se adoran y puertas adentro al hotel ni se hablan, o se detestan abiertamente. ¿Es así?

Marinés: ¡Dicen cada cosa de la vendimia… que nada que ver!. La verdad es que lo que sucede es lo mismo que en cualquier otro ámbito, como la facultad o el trabajo. Hay gente con las que te llevás bien, gente con la que te llevás mal, y gente con la que no te llevás.

Paula: Mirá, yo con dos chicas candidatas distritales y con varias de las candidatas departamentales que estuvieron cuando yo salí reina, me sigo juntando hasta el día de hoy, y hemos entablado una amistad perdurable.

Lorena: Y entre reinas eso también pasa. Marinés, Noelia Blanco y yo somos carne y uña. Me las llevo cada tanto a La Paz, han estado presentes en momentos trascendentales de mi vida, como es el nacimiento de un hijo… ¡Y a mi marido lo conocí por la Babuggia, que me lo presentó!

Aunque no quieran, las ex reinas en Mendoza son celebrities locales. ¿Cómo se llevan con las habladurías y los chismes?

Nuri: Una se acostumbra a escuchar “la tal fue amante de tal político”, o llegó a ese lugar por hacer determinados favores”.

Marinés: En mi caso, he tenido que soportar que gente haya comentado que llegué a prosecretaria de la cámara laboral por ser reina. ¡Los invitaría de todo corazón a informarse de la cantidad de cosas que tuve que rendir e instancias que pasé!
A Lorena, por ejemplo, la re conozco, y te puedo decir que hay cosas que se dicen que son mentiras. A mi no me gusta hablar de lo que se dice, sino de lo que es fehaciente. De la vendimia es más lo que se dice de lo que es. Por darte un ejemplo, de María Paula García dijeron que era sobrina del intendente Juan Manuel García y por eso salió. ¡Nada que ver!

Paula: ¡Como si hubiera pocos “García” en el mundo! -Risas-.

¿Sintieron que “ya estaban elegidas”? ¿Se llega al teatro griego tranquila, sabiendo que salís reina?

Jésica: ¡Jamás, te lo juro! En mi elección se decía que ganaría la chica de Godoy Cruz, pero salí yo. Me acuerdo que se decía tanto, que ya las demás en el hotel la habían hecho a un lado por los dimes y diretes.

Candela: La prensa cada vez influye más en el grupo de candidatas. En los diferentes eventos los periodistas comentan y una para la oreja. Yo me acuerdo que el día anterior lloraba y me quería ir, porque estaba segura de que eran otras dos las chicas que ganarían.

Marinés: ¡A mi me pasó lo mismo! En realidad la que lloraba era mi mamá, totalmente segura de que ganaba Tunuyán y que estaba arreglado. Pero quiero decirles que la elección de la reina es algo muy complejo como par que esté digitado.

Lorena: Vota mucha gente, y en el momento. ¡Los votos te los dan ahí, mientras ves la representación!

Nuri: Por más que cada intendente vote a su candidata, la egente de la prensa que vota, los miembros del cuerpo consular tienen su opinión diferente… y también nosotras. No es que, por ejemplo, como yo soy de San Carlos, o Lore de La Paz, vamos a votar siempre a la chica de nuestro departamento. Nos fijamos en la belleza pero también en su preparación.

Lorena, Jésica y Paula.

Entonces, no está politizada la elección…

Marinés: Que haya algún político que hable de más, es otro tema.

Paula: vos no podés controlar lo que algunos dicen. Pero si desde tu lugar, asegurar la transparencia.

Marinés: La gente debe dejar de creer que hay una candidata elegida y que todas las demás son una pantalla, pero no es así. El acomodo no existe. La gente dice que está acomodada porque se empieza a hacer comentarios y eso va de boca en boca, y sobre todo porque luego de la elección lo repiten los que hinchaban por las que perdieron, que son más.

Paula: Lo que si existe, y no me parece mal, es el lobby. Cada intendente promociona a su candidata, y se nota cuando una chica es más dada, más conversadora.

¿Para ser reina hay que ser valiente?

Marinés: Tal cual. Yo en el año anterior había sido virreina de la Capital y había perdido por un voto. Me amargué bastante.

Lorena: Cuando yo era candidata, salíamos a la calle de incógnito a ver qué decía la gente de nosotras. La gente hablaba barbaridades, y entramos llorando. Dijimos: “nunca más hagamos esto”.

Jésica: Yo opino que al final de todo, lo que no te mata, te fortalece.

Y eso que cuando ustedes salieron reinas, no existían las redes sociales...

A coro: ¡¡Gracias a Dios!!!

Lorena: Ahora estás tan expuesta, que realmente te la tenés que bancar. Pero pienso que esta hipercomunicación a veces es muy cruel.

Candela: Mirá, yo por ejemplo, soy re llorona. Me ponía muy mal ver que se mofaban de mi o de otras chicas. O que hacían comentarios irrespetuosos. Vos pensás "¿Con qué derecho? ¡Si no me conocés!"

¿Cuál es la actitud que deben tomar frente a estas herramientas? Convengamos que la reina hot, por ejemplo, tenía fotos bastante subidas de tono en el facebook...

Nuri: Lo peor que puede haber hecho es decir "no soy yo”. Ahí la mataron.

Marinés: Si, eso estuvo mal.

Jésica: Pero también es cierto que si hablan de vos y están pendientes de lo que hacés, es porque existís. Te hacés más fuerte. Esa chica para mí no quiere ser reina de la vendimia. Busca otra cosa.

Marinés: Sí, uan es fuerte muchas veces, pero a veces el daño lo sufre tu familia. Vos podés decir "no me importa nada", pero tenés a tu vieja llorando por lo que escucha de su hija.

Nuri: En mi caso, juro que estaba re aislada y era muy niña. No tomaba conciencia de todo lo que pasaba.

Lorena: Te cuento una anécdota, para que veas como es la gente: siendo reina, y estando en Mendoza -siempre viví en La Paz- me tomo un taxi un día hacia la terminal para partir hacia mi pueblo. El taxista me pregunta "¿De dónde sos? Le cuento que de La Paz, y me zampa "mirá vos, habiendo chicas tan lindax como vos ahí, salió reina la Lorca esa, que es horrible". Yo le contesté que era la reina, y se quiso morir. El otro día me entrevistó la periodista Celia Astargo y este hombre llamó a la radio y recordó la historia: nos matamos de risa los tres.


¿La Vendimia tiene que aggiornarse?

Lorena: A las chicas más lanzadas las rechaza por la gente. No es que sean malas, o "ligeritas". Lo que pasa es que, te guste o no, la Vendimia es tradición, con capa y corona. No sos una promotora.

Jésica: ¿Promotoras cuántas has visto? Reina vendimial es uan sola.

¿Pero cuándo va a ganar una reina hot, entonces?

Lorena: ¡Nunca! Vos realmente no tenés conciencia cuando sos reina de lo que transmitís en ese momento con capa y corona, cómo te mira la gente con la investidura.

Nuri: Cuando yo iba a las escuelas con un jean y la banda, los chicos me decían ¡Vos no sos la reina!

Jésica: Mirá, los tiempos cambian. Hace cinco años el tema del matrimonio gay era impensado, y ahora es una realidad.

Marinés: Lo que no debemos hacer es juzgar. Cada quien, con su vida.

Candela: Yo me considero una chica moderna. Hago modelaje, he ido y apoyado la vendimia gay... pero sigo apoyando la tradición que implica ser reina.
 
¿Qué piensan de la vendimia gay?

Todas: la apoyamos. Es un espectáculo súper colorido y es más, estamos pidiendo entradas para que inviten a Corenave. es una parte de nuestra comunidad que se expresa y que festeja por el trabajo vitivinícola.

¿Para qué sirve ser reina?

Lorena: Te abre una puerta, pero para durar en lo que hacés , sólo dependés de vos misma.

Paula: Es algo maravilloso. Quedás por siempre en la memoria de la gente. Y tenés la posibilidad de hacer cosas por los demás.

Jésica: Para mi es como una bendición que Dios me dio para estar en ese lugar un año. Hay muchas reinas que se creen que de golpe son celebridades, pero en realidad, es un honor.

Marinés: Que la gente te quiera sin concerte, es algo que no se explica con palabras.

Jésica: Es que sos “la reina de la vendimia”… me parece que hasta los varones ni te miran con deseo. Transmitís magia, sos como un rey mago.

Nuri: Es cierto, es ocmo que los chicos toman una distancia, no te piropean o te tratan de levantar.

Marinés: Yo creo que tienen mucha fuerza los simbolos de la vendimia.

Paula: A mi no me parece para nada la idea de la reina sexy, porque sería un concurso más: nosotras representamos a la mujer mendocina.

La belleza y los criterios de elección

Marinés: Te lo resumo así: la reina de la vendimia tiene que ser como una esposa, no una amante.

Jésica: ¡Claro! Linda, educada, fina, culta...

Lorena: Yo me acuerdo que me miraba al espejo para ver cómo estaba hasta para ir al baño.

Nuri: Creo que ahora la gente tiene muchas más oportunidades de conocerlas. Antes te quedabas con la fotito del diario.

Jésica y Lorena: Ahora está buenísimo que aparezcan más en TV.

Paula: Tiene mucho peso que hablen bien y que sepan idiomas y de vinos.

Marinés: Hay que entender que no es una figura decorativa, es una promotora de la provincia y de la Argentina.

Jésica: Siempre odie la figura de la reina muñequito de torta o la que le preguntaban que vino le gustaba y decía “tinto”. Yo, por ejemplo, ese año no seguí la facultad e hice un curso de vitivinicultura en inglés.

¿Para qué sirve, en definitiva, la reina?

Paula: para estar con la gente. Visitarla, escucharla. Sos un oído para que el pueblo te cuente cosas.

Marinés: Yo siempre dije que una reina es una comunicadora, una interlocutora.

Candela: Si, pero no sos una política. Me parece que no hay que mezclar las cosas.

Lorena: A mi hasta me ofrecieron ser intendenta, pero nada que ver. Me encanta la política, pero me desilusioné tanto tanto que canalizo todo con la Conenave.

Jésica: En Maipú, por ejemplo, las reinas hacen cosas para los niños y tienen un trabajo social.

La entrevista terminó abruptamente, porque se dieron cuenta que tenían el ensayo general del teatro griego, y se habían quedado charlando como amigas de la vida. ¿Y cual era el tema? El momento de la elección de cada una... el momento de la consagración.


De golpe, no se acordaba nada.

No se acordaba de las amigas -¿o quizá fue la madre, o la tía?- que la hicieron presentarse a candidata por su distrito.

No se acordaba de la felicidad de la gente de la unión vecinal de su barrio, cuando salió elegida para ser la representante de su departamento. Tampoco de la emoción de la madre ni del orgullo del padre.

La noche estaba fresca y tiritaba, pero no era por el frío. Se separó de la línea perfecta de chicas lindas, porque habían dicho su nombre. Alzó el vestido con las dos manos, para no tropezarse, y caminó hacia delante a pesar de que se moría de miedo, a pesar de que se le doblaban las piernas, a pesar de que le parecía que se iba a hacer pis encima.

Pero también le parecía que flotaba, Que caminaba adentro de un sueño.

Estaba aturdida. “A lujáaaaaaaan, laseras rivadaviay tunuyaaaaaaan” sonaba muy fuerte, y por suerte llegó otra chica, como ella, a abrazarla y sostenerla. Se sacó la capa, y le puso la capa. Y luego le pasó el cetro. Y entre dos o tres le pusieron ¡La corona! -¡Qué linda es!, pensó-. Vio entonces que la chica lloraba, y recién ahí se dio cuenta de que ella también lloraba.

El locutor dijo sólo su nombre, seguido de la palabra “primera”. Y se dio cuenta de que era la reina de la vendimia. Reina de todos. Reina para siempre.