"Yo no entiendo, no logro comprender por qué la gente compra las entradas con tanta anticipación para verme en un escenario -asegura-. No consigo superar esa sensación, y de hecho la siento antes de cada concierto en forma de nervios. Muchas veces, y cada vez más, me dan temblores y hasta náuseas en los momentos previos a salir a escena".
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Joaquín Sabina no se rinde
Nunca pensó que llegaría vivo a los 40, y aquí está, a los 62, reflexionando sobre el mundo. "Por primera vez en la historia de Europa, los hijos creen que van a vivir peor que sus padres", asegura Joaquín Sabina en Madrid, días antes de sus presentaciones en la Argentina, donde agotó localidades.