El escándalo internacional de las filtraciones de WikiLeaks suma un nuevo capítulo cada día, como un culebrón de espionaje internacional. La diversidad de opiniones sobre las acciones de Julian Assange hablan de un anarquista que puede provocar una guerra mundial hasta delirios paranoicos, como la del presidente de Irán, quién sugirió que era una operación de Bandera Falsa: o sea, que Assange, en realidad, es un agente de los Estados Unidos, y que las filtraciones son una acción premeditada para perjudicar a Irán en la opinión pública internacional. Una realidad que “crea obligaciones tanto para los gobiernos como para el periodismo”.
Ayer —martes, 30 de noviembre— hablamos con el gran escritor (y ex-diplomático) Carlos Fuentes, desde su casa en el D.F. mexicano. Con la sabiduría de los experimentados y la calma de los sabios eligió ponerle paños fríos al asunto. Afirmó que lo que se está filtrando no es ninguna novedad. En todo caso, la única novedad que demuestra es que en el Siglo XXI ya no se pueden guardar secretos.
- ¿Cuál es su análisis de las últimas filtraciones de WikiLeaks?
- Mire, que WikiLeaks nos revela lo que ya sabíamos. Básicamente son cosas que ya conocíamos, o que sospechábamos. En el sistema de información actual es inevitable que los actos más secretos del estado lleguen a conocerse… En la actualidad, no hay secreto posible. Los medios de información son demasiado robustos, demasiados universales, demasiado globales para pretender que se mantenga en secreto algo. Dentro de veinte años tal vez nadie se acuerde de esto. Todo pasa a la historia, todo pasa al olvido. Pero claro, es un caso sensacional. Es muy sensacionalista y le crea responsabilidades al Estado Norteamericano.
Ahora, también hay que decir que la mayor parte de los asuntos que se revelan son anteriores al gobierno actual de Obama. Quizá ya hay una reconsideración de estos procedimientos debido a las revelaciones de WikiLeaks… Pero, repito, estas eran todas cosas que ya sabíamos. No me sorprende nada.
Yo creo que le incumbe al gobierno de Barack Obama asegurarse que este tipo de cosas no vuelvan a suceder o que haya procedimientos para que los secretos sean realmente secretos. Es muy difícil guardar un secreto en el Siglo XXI.
La entrevista completa de Andrés Hax en Revista Ñ, haciendo clic aquí.