Los pechos grandes han sido transformados por la publicidad en verdaderos emblemas y símbolos sexuales. Pero lejos de esta idea generada por el marketing, su tamaño no tiene injerencia alguna sobre su sensibilidad al estímulo sexual.
Las posibilidades eróticas de los senos dependen de cada mujer y el desarrollo de su sexualidad, pues sin importar el número del sostén, cada mama tiene terminaciones nerviosas que las convierten en una zona erógena privilegiada a la espera de su exploración.
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