El negocio del tráfico aves en Mendoza

Los mendocinos exportamos pájaros, en manos de negreros de aves. Y también aves exóticas del mundo recalan en jardines distinguidos de la provincia. En esta nota, un panorama sobre las cacerías, las investigaciones, las denuncias y el tráfico de bichos. Un paseo por el mercado negro, los niños cazadores, los acopiadores, los raptores de rapaces y los flamencos rosados envueltos en medias de mujer.

Foto: Ulises Naranjo / MDZ
Foto: Ulises Naranjo / MDZ

Con inusitado esmero, el tipo trepa altas montañas hasta encontrar nidos de rapaces como águilas, halcones y aguiluchos. Luego espera pacientemente hasta que los pichones ya están emplumados y, con impudicia semejante a la de un milico del Proceso, se los roba a su madre y los negocia.

Mientras tanto, otro en el campo prepara un cebadero para que las aves se acostumbren a encontrar en él agua y comida; después, con tramperos, los atrapa de a puñados para vendérselos a un acopiador del mercado negro.

Tampoco ha de soslayarse en el paneo la paciencia de los niños que son enviados a cazar al campo y vuelven con algún siete cuchillos, una calandria, un cardenal, un jilguero cabecita negra, una diuca, o un zorzal negro hermoso como un toro, para vendérselos a un cabrón que luego le saca veinte veces su valor.

Y vamos más allá: no faltará el hijo de puta que contrabandea flamencos rosados envueltos  hasta el cuello en medias de mujer, escondidos en rincones de vehículos, aunque tomando la previsión de ir parando cada tanto para rociarlos con agua con un vaporizador con el objetivo de que, antes de pasar la frontera o de llegar a la estancia del poderoso de turno, no se le mueran todos, sino sólo la mayoría.

A algún inadvertido pueden parecer que se pintan postales de otros siglos, pero esto ocurre ahora mismo en Mendoza y con formato de negreo y de negocio al mismo tiempo. Las aves son las víctimas y muchos los victimarios.

3000 pájaros en mano

El precioso siete cuchillos.

Hace unos días, se produjo el decomiso de aves en un allanamiento en San Martín. Encontraron más de 70 pájaros, tramperos y armas de fuego.  Entre las aves había ejemplares extranjeros, lo que deja inmediata evidencia de que en nuestra provincia hay efectivamente tráfico de animales, incluso exóticos.

El delegado de Recursos Naturales en la Zona Este, Jorge Mesa, habló con MDZ al respecto y dio marco a sus respuestas: “Justo en este momento, estoy dejando en el zoológico dos tucanes y un estornino europeo, aves que claramente no son de acá. El tráfico de aves es un negocio muy instalado en Mendoza. Está representado tanto aves que vienen de afuera como aves nuestras, que se llevan otros países”.

Mesa asegura que cazar aves es muy sencillo y deja mucho dinero ya que según él “se les paga a algunos chicos de zonas vulnerables, que necesitan el dinero, $10 o $15 para que trampeen las aves y luego se venden a más de $400, y si se las llevan fuera del país, se paga lo mismo pero en dólares, uno de los pájaros más buscados es el Siete Cuchillos, por ejemplo”.

Se asegura que en los primeros dos meses de este año, se han encontrado 720 pájaros de los cuales la mayoría fue liberado, “y el resto está en período de recuperación”, aporta Mesa. También confirma que “en los últimos tres años se han rescatado del tráfico ilegal 3000 pájaros”.

Mesa hace referencia a que la caza está permitida, pero hay algunas condiciones impuestas para la protección de la fauna de Mendoza. “Los animales autóctonos no se pueden cazar, está prohibido. Sólo se pueden cazar especies exóticas como el jabalí y la liebre castilla”, confirma. Aquellos desgraciados bichos que no son autóctonos pueden ser atrapados sin límite de pieza y en cualquier época del año.

Hace mucho, allá en la infancia salvaje, supimos ser los asesinos de pájaros, pero eso ha cambiado. Ahora, si bien a muchos la cacería de animales puede parecernos un acto siniestro, informemos que el tipo de armas que se pueden utilizar es aquel que no es de guerra ni con el proyectil de punta hueca, como el rifle 22, que es el más utilizado. “La caza legal está muy controlada, ya que tanto el combustible como los proyectiles son bastante caros”, dice. Además, continúa “todos colaboran cuando hay alguna irregularidad, tanto la gente como la policía rural”.

Para este funcionario, la mayor preocupación es “el tráfico de animales. Es el tercer negocio más rentable del mundo” asegura. Según el funcionario, “apenas se recibe una denuncia, se comienza una investigación, no andamos pidiendo órdenes de allanamiento, porque sí. A veces, por ejemplo, nos subimos a esos camiones que tienen un elevador para poder corroborar, si el dato que nos llega es real”. Para denuncias, hay que marcar el 4252090, interno 25.

Lo cierto es que, aunque existe una regulación que posibilita a los amantes de este “deporte” cazar legalmente, existen aquellos que impunemente prefieren alterar el ecosistema natural, por sólo $15 en pos de obtener ganancias descomunales.



Los negreros de plumas  



Heber Sosa es un destacado ornitólogo y coordinador de la carrera Conservación de la Naturaleza. El hombre sabe y mucho del tema. Escuchémoslo: “El tráfico de aves siempre ha sido un problema en Mendoza, sobre todo, porque es un paso importante a Chile. Aquí, hay muchos acopiadores y también muchos ambientes naturales para capturar aves”, inicia.

“Hay zonas francamente difíciles con controlar, como la Zona Este y el monte mendocino. En el campo, hay niños que son mandados por acopiadores a cazar pájaros y les pagan 10 pesos por un siete cuchillos que después venden a 300 pesos a otros acopiadores más grandes, que son los que tienen el contacto para el contrabando. Así, los meten en el mercado negro”, completa.

Sosa sabe también que, cuando hay épocas de malaria en el campo, la necesidad cobra rostro de hereje y es más común ver gente cazando y llevándose leña de cualquier modo.

“Hay otro tráfico también que es el de rapaces. Aquí, no hay niños, sino gente especializada en conocer sitios de nido y atrapar pichones de aguiluchos, halcones peregrinos o milanos blancos, que son utilizados para cetrería y también para colecciones.

En general, para el tráfico de aves, se eligen rutas alternativas, como los pasos del sur de la provincia Vergara y Pehuenche o el sanjuanino de Aguas Negras. “El tremendo estrés al que son sometidos los bichos hace que muera la mayoría de ellos”, explica el experto.


La jaula se ha vuelto pájaro

En Mendoza, existe una dirección de Fauna, ente que vela por la problemática en cuestión y en el que recalan las denuncias: su teléfono, repitámoslo, es el 4252090, interno 25.

El consejo esencial que –acerca del tráfico de aves– debe darse es el de no comprar animales que sean parte de nuestra fauna silvestre. Sí –para quien guste de observar y oír desconsolados pájaros enjaulados– están autorizadas las ventas de canarios, cotorritas australianas, diamantes y cocotillas, básicamente, aunque también las catas, que son salvajes, pero aún así pueden ser compradas.

“Se venden legalmente las llamadas razas domésticas, aquellas que no están en la vida silvestre. Son las aves manipuladas genéticamente, como los canarios, que, en realidad, son productos genéticos impulsados por el hombre y que no saben vivir en libertad. Los canarios no tiene genes salvajes, no están adaptados y no saben conseguir comida ni defenderse en la naturaleza”, explica Sosa, para saldar nuestra curiosidad.

Una cuestión final que resulta importante: cuando se produce el decomiso de aves, es importante que sean debidamente rehabilitadas antes de soltarlas, pues si no, se las condena a una muerte rápida.

“La rehabilitación es un proceso complejo. Los animales tienen que estar curados y rehabilitados en los fisiológico para que puedan volar y comer. También deben estar rehabilitados en los conductual, para que puedan volver a desempeñarse con naturalidad en sus medios. Finalmente, hay que ver de dónde vienen, para saber en qué tipo de lugares liberarlos”, finaliza Sosa.



Informe: Flavia Domínguez.