El presidente norteamericano rechazó una invitación de la presidenta Dilma Rousseff para una cena en su residencia oficial, el Palacio da Alvorada, donde los dos y un grupo mínimo de asesores tendrían oportunidad de hablar con más privacidad. El gesto fue anotado en la libreta de Dilma Rousseff y no precisamente en la página dedicada a los buenos recuerdos.
La nota completa en Página 12