Fantasmas de Chernobyl olvidados en la Argentina

Una de las acepciones de la palabra "chernobyl" podría ser "ajenjo". En la antigüedad se creía que esa bebida amarga era mortal y se la usaba como sinónimo de veneno. En la Biblia, específicamente en el Apocalipsis 8 10-11, puede leerse un pasaje curioso sobre la frase.

Larisa Vaynarovska estaba durmiendo cuando sintió el temblor. Tenía 25 años y dos hijos pequeños, vivía en la ciudad de Pripiat y era electricista de montaje de la planta de Chernobyl.

Es ahora rubia y desvaída, vive en Buenos Aires, tiene en los ojos un profundo cansancio y me cuenta, con pena, que el 26 de abril de 1986 se asomó a la ventana del quinto piso y vio en el horizonte un rayo en medio de un hongo de humo y fuego.

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