"Nunca olvidaré las tardes en silencio que pasaba con mi padre. Le grababa a él, grababa a mi madre, sus paseos..." Acababa de regresar de Francia y ya preparaba las maletas rumbo a París de nuevo, pero el reloj se paró. El Alzheimer irrumpió en la vida de Oskar Tejedor. Imposible olvidar la soledad y la lucha de su madre durante aquellos dos años. Ahora, cierra una dolorosa página con el documental 'Cuidadores' —premiado en la pasada Seminci, se estrena este 11 de marzo en Madrid—, y lo dedica: "A mi padre, y a su heroína, mi madre".
Reconoce que le faltaron fuerzas cuando llegó el momento de la muerte, "me desequilibré y al retomar la historia, decidí contarla a través de otras personas. Sabía que sería más cómodo para mí", confiesa.
Pero ¿Por qué sobre los cuidadores? "Se habla mucho de la enfermedad y ésta ya está diagnosticada. El cuidador es transparente ante la sociedad y lo que quería era darle color". Oskar explica que son enfermos colaterales y personajes que la gente desconoce. Durante año y medio estuvo buscando a víctimas de este dolor que le dejaran entrar en su casa y en su corazón. No fue fácil, pero gracias a esos códigos comunes que compartían, la comunicación fue mucho más fluida. "Era mucho más permeable entrar y salir de sus vidas".