Desde esta semana en el Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile se puso en marcha el Body Scan. La máquina, de procedencia alemana, y que funciona desde hace una semana en la Brigada Antinarcóticos del aeropuerto, se demora solo cuatro segundos en hacer una radiografía. Basta que el pasajero se pare sobre una banda trasportadora, que lo ubica entre dos paneles de rayos, para que la tecnología haga lo suyo.
¿El resultado? Huesos, masas, volúmenes y todos los objetos que cargue en su ropa, a la vista de los policías.
Héctor Moya, comisario de la Policía de Investigaciones de Chile, PDI, dijo que la finalidad del aparato es detectar en tiempo real sustancias ilegales al interior de las cavidades del cuerpo. “Está pensado para detener los correos de droga humanos. Funciona desde el 2009 en el paso internacional Chacalluta, en Arica (norte de Chile), donde ya ha detectado 70 casos”.
-¿Qué pasa con los implantes de titanio y los de silicona?
-También aparecen. Se ve todo lo que sea ajeno al cuerpo. Sin embargo, el scanner no genera imágenes que puedan afectar la dignidad de las personas. Las mujeres son revisadas por mujeres y los hombres por hombres.
-¿Si alguien se niega?
-La PDI puede pedir una orden a la fiscalía.
-¿Esos rayos no son peligrosos?
-Una persona tendría que estar 400 horas para que le provocara una quemadura de sol.
Cada día se monitorea a unas 25 personas de un universo de 15 mil. El paso por la máquina es la última opción. En la semana que lleva en Santiago, solo han pasado dos personas y a una de ellas, un ciudadano peruano, se le encontró 101 ovoides con mil cien gramos de cocaína.
Fuente: LUN