Mara, bonita. Excelente tu nota. Realmente me entretuvo mucho. También a los amigos de la mesa de siempre: Jorge, Fede y Marce. Escribís muy bién y sos divertida. Todos te felicitamos, de corazón.
Sí... ¡De corazón! Una expresión que denota sentimientos, profundidad, algo de lo que hablaremos más adelante.
Quiero aclararte que tu nota pretende describir a los hombres solteros, pero en realidad deja traslucir uno de los rasgos más claros de muchas mujeres: ¡Siempre terminan juzgando y criticándonos!
Y vos, querida, no sos la excepción.
Es inevitable, pase lo que pase, seamos quienes seamos, solteros o casados, de 40 ó 50, mafiosos, laburantes, jugadores o aspirantes a santos, muchas de ustedes siempre -siempre- encuentran primero todo lo que hacemos mal y si está al alcance de la mano, tratan de cambiarlo. Todo, claro está, bajo los oscuros designios inconcientes de lo que les enseñaron sus madres y los hombres de negro, aunque hoy lo traten de disimular haciéndose las superadas.
Noto que los hombres de cincuenta te caen mejor que los de cuarenta. ¿Serás un poco edípica quizás?
En el fondo, como muchas de ustedes no saben lo que quieren, todo les parece mal.
Vos preguntás, querida Mara "¿qué nos pasó?".
Con tu mirada -que estoy seguro debe ser sólo ocasional o producto de alguna turbación en tu corazón- nunca lo vas a entender.
Intuyo que te sentís sola, Mara.
¿Por qué no intentás cambiar 180 grados y mirar para adentro en vez de estar tan focalizada hacia afuera?
Sentí tu alma, mirá en tu corazón, navegá por las increíbles realidades del inconsciente.
Tratá de encontrar quién sos, querida, y en el camino vas a empezar a comprender quiénes somos los hombres. Quizá, nos dejes de juzgar tan duramente.
Así, creo yo querida Mara, la soledad que tanto te preocupa adquiere otra dimensión, la de la búsqueda interior y el autoconocimiento. Y los verdaderos encuentros, cuando los hay, que no son tantos ni tan fáciles, serán encuentros de almas y cuerpos, de seres humanos en busca de algo más.
Pensá en lo que te dije, Mara.
Yo en las próximas semanas voy a tratar de ayudarte a entender ese "¿qué nos pasó?" . Y de paso, si querés, podremos hablar también de que les pasa a ustedes. Pero no desde el cinismo sino desde el corazón.
Un beso enorme.
No se por qué pero estoy seguro que detrás de esa fachada dura y acusadora se encuentra una mujer exquisita, que merece ser conocida.