Sexo después del divorcio

El divorcio presupone siempre una crisis de identidad pues se pierde un equilibrio y se debe buscar una forma de restituirlo. Resulta bastante difícil comprender, para quien no lo vivió, la crisis que atraviesa una mujer divorciada, sus largos períodos de sufrimiento y de búsqueda de sí misma. Las relaciones después de una separación son un tanto complicadas.

El sexo después del divorcio es complejo.
El sexo después del divorcio es complejo.

Las mujeres divorciadas y con hijos saben que la ruptura lejos de significar una liberación, implica entrar en un nuevo mundo, cuyos valores le son desconocidos, donde continuamente serán puestas a prueba y frecuentemente se sentirán solas. Las mujeres casadas envidian su disponibilidad y al mismo tiempo las viven como posibles rivales, convirtiéndose en terribles censoras de sus conductas. Los hombres la consideran una presa fácil y muchas veces se confunden. Las mismas mujeres divorciadas no saben cómo recomenzar su vida sexual y afectiva. Si bien en las grandes ciudades, las posibilidades que una mujer tiene de relacionarse son múltiples, esto se complica mucho en las provincias, donde todos se conocen y los prejuicios se conservan. La sexualidad de las mujeres provincianas divorciadas y con hijos, es totalmente condenada y muchas, si no todas, deben pasar por una celibato forzado.
 
"Al principio me parecía un halago que mis compañeros de trabajo o ex amigos de mi marido me invitasen a salir, me sentía agradecida por esto, estaba sola, lo vivía como un cumplido. El problema venía después de la cena, cuando empezaban las propuestas para ir a un hotel o a la casa de él y yo sentía que debía pagar por lo que había recibido. De esa manera me embarqué en relaciones sexuales que no me interesaban, todavía no sabía decir ‘no’. Me costaba comprender que yo podía hacer el amor con quien me agradase y no porque me lo impusieran", dice   Cristina, de 42 años

Otro problema por el que atraviesa una mujer separada es la forma en que se organiza para dormir afuera cuando tiene hijos. Incluso muchas creen que no pueden tener relaciones hasta que consoliden una pareja estable, pero esto puede llevarle muchos años. Además su necesidad de trabajar y de ocuparse de sus hijos, limita su vida personal, sus oportunidades sexuales y la posibilidad de encontrar una nueva relación estable.

"Para salir con Osvaldo los sábados a la noche y quedarme a dormir con él, tenía que hacer una serie de malabarismos familiares. Llevar los chicos a la casa de mamá y decirle a ella que me quedaba a dormir en la casa de una amiga. Esto sucedió durante muchos sábados hasta que me cansé de poner excusas. Decidí charlar francamente con mi madre y exponerle que estaba intentando una nueva pareja en la que aún no deseaba comprometer a los chicos y que necesitaba un tiempo para estar con él y conocerlo", dice Mónica, 38 años
 
Cuenta Gabriela: "Conocí a Gonzalo  en un Congreso de Arquitectura en Mendoza. Hacía dos años que estaba separada y fue muy bueno pasar tres días en compañía de un hombre. Cuando volví a Buenos Aires esperé inútilmente que me llamara y la situación continuara. Lo llamé y se hizo negar. Comprendí dolorosamente que todo se había acabado".

Es interesante saber que las relaciones sexuales pueden significar distintas cosas para hombres y para mujeres. En general para nosotras sexo y amor están ligados. Por lo tanto esperamos una respuesta masculina semejante, pero no siempre ellos piensan como nosotras.   La separación no es una etapa fácil. Aprender a funcionar como una mujer divorciada requiere todo un aprendizaje. Sucede en distintas edades y etapas de la vida pudiendo ser sólo un período de transición hasta una nueva pareja o una situación definitiva que por lo tanto requiere ser vivida en plenitud.
 
Lic. Diana M. Resnicoff

Fuente: Minutouno.com