¿Darle más días a la vida o más vida a los días?

A propósito del tratamiento de una ley provincial que crearía el programa de Cuidados Paliativos, el médico oncólogo y paliatólogo Marcelo Álvarez se enfoca en qué criterios debería abordar esa tarea.

Como sociedad somos negadores de la muerte. La de uno, la propia. Entonces, ¿cómo hablar de “esos temas a los que temo”?

Pareciera remitirme a oscuros presagios que según “secretas” leyes de atracción, ¿mejor ni tocar?

La sociedad de consumo necesita de la negación de la muerte para encontrar sentido a lo material, a los espejitos de colores que a diario nos traen excitantes nuevas fórmulas, para ser felices…

Sin embargo, un día la seductora Parca, toca la puerta y no hay forma, de resistirle la apertura y pase de la misma.

En Mendoza miles de personas mueren al año por enfermedades crónicas y progresivas que deterioran el cuerpo y el espíritu lentamente. Entiéndase como causales al cáncer, insuficiencias crónicas de órganos vitales: respiratoria, renal, cardíaca. Enfermedades infectocontagiosas evolutivas, como el Sida. Enfermedades del colágeno, como lupus, dermatopolimiositis. Enfermedades neurodegenerativas: Alzheimer, ELA entre tantas…, en fin,  algo es seguro: nos moriremos algún día.

En respuesta a las demandas del paciente al final de la vida, opera lo que hoy conocemos como "cuidados paliativos", entendiéndose como tal, al abordaje integral del paciente y la familia  desde un equipo multidisciplinario de salud, teniendo como objetivo el cuidado no sólo físico, sino también el, psicológico, social y espiritual.

La persona enferma, no debe ser considerada un “objeto pasivo de intervención” sino un sujeto de derecho, ya que debe tener acceso a una información veraz, a tomar decisiones respetuosas de su autonomía, a recibir ayuda de los profesionales de la salud y a una terapéutica eficaz para el dolor y otros síntomas controlables (contrario a las creencias habituales en nuestro medio; el 90% de los dolores se aplacan con medidas sencillas y poco intervencionistas).

“El principio de dignidad es el que fundamenta los derechos humanos. El tratamiento del dolor es considerado por ende un derecho humano”.

La Legislatura de Mendoza tiene mañana la histórica posibilidad de adecuarse a la legislación nacional en esta área, pues vota la ley que creará el “Programa Provincial de Cuidados Paliativos” con la razón de acercar “la salud al paciente”, aquél que no puede ir a la consulta del médico, aquél que está en su cama, en su casa, con su familia y en sus términos. Enuncia lo que prioriza, este enfoque relativamente nuevo en la medicina; de la calidad de vida a la cantidad de la misma.

Citando al Dr. Francisco Maglio: “La ética del cuidado nos dice que, brindarlo, es necesario para un confort psico- físico, espiritual y moral para el paciente y sus familiares.

Cuando ante un paciente terminal, los médicos decimos “no hay nada que hacer”, deberíamos decir “no hay nada que curar, pero mucho que hacer”. Es importante el efecto sanador de nuestras palabras, de nuestras manos (para que los pacientes no se mueran con “hambre de piel”), y de nuestra presencia como personas.

“Si ayudamos a bien morir nos ayudamos a bien vivir, porque como afirmaba Petrarca “Morte digna onora vita” (una muerte digna da honor a la vida).