- De Santiago del Estero migran cada año miles de personas para trabajar en distintas cosechas: papa, desflore de maíz, caña de azúcar y aceituna. El Movimiento Campesino de Santiago (Mocase) aporta una consecuencia silenciada: en los ranchos campesinos caen los stocks físicos de maíz, zapallo, sandía y animales, entre otros. La consecuencia es la pérdida de la soberanía alimentaria de los comuneros y el ingreso a un círculo de pobreza con cada vez mayor dependencia de los trabajos en condiciones de explotación o los deja a merced de las dádivas clientelares de la política.
- Bahía Blanca, Patagones, Pedro Luro e Hilario Ascasubi, todas localidades del extremo sur de Buenos Aires, zona de siembra de cebolla. En noviembre y diciembre llegan gran cantidad de migrantes del norte del país y de Bolivia. En esa época del año se requiere mano de obra para la limpieza, cosecha, apilada y empaque. “Los casos de trabajo esclavo son excepcionales, pocos, pero sí hay mucha explotación, hacinamiento, eternas jornadas y mala paga. Ese tipo de condiciones se da en el 90 por ciento de los casos”, explicaron desde la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Migratoria de Bahía Blanca.