Las bacterias son el motor de la vida pero siguen siendo unas grandes desconocidas. En la actualidad apenas se ha identificado entre el 1% y el 5% de las especies bacterianas que los científicos calculan que hay en el planeta. Su forma de relacionarse entre ellas y con el medio ambiente también es una incógnita.
Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicada en la revista 'Microbial Ecology', revela que los lagos albergan hasta un 20% más de riqueza microbiana endémica en las zonas profundas carentes de oxígeno. Los investigadores analizaron el contenido de 12 lagos del mundo.
"Los microorganismos son los seres vivos que soportan el sistema ecológico de un comunidad", explica el director de la investigación, el científico del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, Emilio Casamayor. Las bacterias son el motor de la vida y son "tan susceptibles de ser protegidas como los animales y las plantas". El científico considera que las actuales políticas de protección de hábitats no las tienen en cuenta. "Sin bacterias, el sistema ecológico se para".
Los lagos suelen estructurarse en dos capas: la superior, donde el contacto con la atmósfera crea un hábitat aireado (epilimnion); y la inferior, cuyo aislamiento genera un ambiente anóxico y sulfuroso (hipolimnion).
Tras analizar el contenido de ambas zonas en 12 lagos del mundo averiguaron que aproximadamente el 60% de la diversidad microbiana de los lagos se concentra en el hipolimnion, frente al otro 40% que permanece en el epilimnion.
Los investigadores aportan dos hipótesis para explicarlo: la existencia de barreras que impiden o ralentizan la dispersión de las especies anaerobias y favorecen la especiación, y una mayor variedad de ambientes en el fondo de los lagos que soporta una mayor diversidad de especies.
Fuente: El Mundo