Lanata tomó partido sobre el tema Cablevisión en una columna de Clarín

"Una ley que no se aplica, licitaciones que se postergan, un escenario lleno de discrecionalidad". Así arranca una columna que publica hoy diario Clarín y que escribe Jorge Lanata, tomando partido sobre el tema Cablevisión.

Un inesperado Lanata en Clarín. Foto: Web
Un inesperado Lanata en Clarín. Foto: Web

Si no hubiese jueces, funcionarios, gendarmes, legisladores, interventores, hijos y entenados, esta historia sería una broma. Pero los hay: hay jueces, funcionarios, gendarmes, legisladores, interventores e hijos y entenados. El Gobierno quiere, ahora, desarmar un monopolio que ayudó a conformar.

La Ley de Medios – encantadora desde la campana de cristal de la Universidad, impracticable en la vida real - hasta ahora se cumple sólo en los cartones de “comienzo” y “final” de tanda (que ni siquiera lograron eliminar los “chivos” de antes y después).

Las licitaciones de la TDT (TV digital terrestre) postergaron su postergación (son tantos los amigos a ganar que no se ponen de acuerdo) y mientras tanto el canal de Electroingeniería es un juguete de un millón y medio de dólares al mes que nadie ve y que sirve para que el nivel de vida de Villarruel Llorente haya aumentado considerablemente.

El canal de los wichis, el de los sindicatos, el de los porteros, los “negocios” de Spolsky y Gwirtz, la familia Barone en Telam, los aprietes administrativos a Telefé y Canal 9 y Continental, las adquisiciones irregulares de Rock and Pop, Metro y Rivadavia, los permisos precarios que enciman una radio sobre otra y otra, el Fútbol para Todos entregado llave en mano a algunos, conforman la ley que nadie aplica.

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