La fluoresceína es una sustancia colorante hidrosoluble de color amarillo, es utilizada en el examen de los vasos sanguineos del ojo, mediante una técnica que se llama angiofluoresceinografía.
En óptica se emplea también para comprobar las alteraciones en el epitelio corneal, las alteraciones en el sistema lagrimal, la permeabilidad de las vías lagrimales y para las tonometrías de aplanación.
La fluoresceína se administra por inyección en la vena cubital y el colorante tarda de 10 - 15 segundos en aparecer en los vasos coroideos y retinianos lo que permite detectar anormalidades vasculares del fondo y del iris del ojo. También puede ser administrada por vía oral pero para estudiar otras entidades o en caso de que la persona sujeta al estudio tenga venas escondidas o inaccesibles. En esta condición, la sustancia puede tardar hasta media hora en aparecer en el fondo. Su uso en óptica también es por vía tópica.
Reacciones y precauciones
Pueden ocurrir cefaleas, náuseas, vómitos, baja de la presión sanguínea y un dolor fuerte si la sustancia se extravasa. Antes de inyectar la sustancia debe hacerse una prueba intradérmica para desechar la posibilidad de alergia a la fluoresceína. Esta técnica de punción intradérmica para diagnosticar la posible alergia a productos está desechada por numerosos profesionales por la posibilidad de desencadenar una reacción anafiláctica, la poca fiabilidad que presenta y la posibilidad de sensibilizar al producto tras la misma.
Fuente Wikipedia