“Mi viejo se asomaba y nos preguntaba con cierta intriga y desconfianza: -¿Qué hacen? Nosotros con total orgullo respondíamos -Leemos a Hegel, Papá. El viejo sabio, algo decepcionado, respondía -Vayan a laburar”
“Los hombres lo único que deseamos es volver al útero de la nuestra madre, volver a ese lugar calentito y sin problemas, pero como no podemos hacerlo nos pasamos toda la vida buscamos una mujer más joven que se le parezca, pero como tampoco podemos meternos totalmente adentro de ella, nos conformamos con meterle al menos un pedacito”
“En una esquina arrabalera se encuentran dos guapos y uno le dice al otro: -Vio que hay un tal Freud que anda diciendo que uno lo único que quiere es “fifarse” a su madre. Horrorizado, el otro guapo responde: ¡-Pero si la madre es como una novia!”
“A los militares no los quiero porque cerraron la facultad de Ciencias Políticas, durante varios años no pude dar clases y tuve que ponerme a trabajar”
“Qué hacía Dios ante la nada… se hacía la puñeta”
Una joven alumna de Sociología, luego de leer a Althusser, Parsons y Poulantzas, ingresa algo decepcionada al cubículo de Mario Franco y le consulta sobre una duda que la perturba -Profesor, después de estudiar su materia me he dado cuenta que no somos más que “estructuras”. El docente la mira de pies a cabeza, hace una pausa y con toda calma responde: -La verdad que usted, como “estructura”,… no está nada mal.
Estas son algunas pequeñas esquirlas de sabiduría y cariño que nuestro profesor nos dejó clavadas en el “materia” y no hay “nada” más lindo que recordar a Mario Franco por Mario Franco, o por lo que uno creyó que Mario Franco nos quería “enseñar”. Un morocho encantador y seductor, un actor nada improvisado, un cantor de tangos psicoanalíticos, un provocador de talle popular, un sarcástico humorista que sin que te dieras cuenta te “daba clases” de sociología.
Ante las carcajadas que los energúmenos del fondo del aula despendíamos sin vergüenza ni recato, el Mario nos advertía que a la hora de rendir su materia debíamos saber discernir entre la teoría práctica de la ciencia, la picardía de los arrabales y el deseo de las masas. Si lograbas salir ileso de ese laberinto de conocimiento y no ponerte nervioso frente a su afamada costumbre de lanzar cigarrillos al aire y pescarlos con la boca en plena mesa de examen (algo que nunca consiguió hacer)… estabas aprobado.
¡Pero si la madre es como una novia!
Claudio Fernández, sociólogo, escritor, docente y director del fanzine “Desvío Cósmico”, se fiere emocionado a su maestro Mario Franco.