Entre los 40 y 60 años las mujeres viven la etapa denominada maduritud, que conjuga lo mejor de la madurez (la experiencia) con lo mejor de la juventud (la energía).
En tiempos en los que la juventud se convirtió en un valor y el tener 50 años es considerado como “el principio del fin”, un estudio realizado por la empresa multinacional Kimberly Clark (a través de su marca Poise y en conjunto con la Federación Latinoamericana de Sociedades de Climaterio y Menopausia, Flascym) da a conocer una generación de mujeres listas para cuestionar esta creencia: tienen 50 años y se sienten con mucha energía.
Algunas alcanzaron la cima de su crecimiento profesional o empiezan un pequeño negocio, otras eligen empezar una nueva vida en pareja o sin ella, y casi todas están orgullosas de haber criado exitosamente a sus hijos. Aunque ya no tienen 30 y sus cuerpos están pasando por los cambios físicos que supone la menopausia, ellas sienten que hoy tienen mucha más capacidad para enfrentar retos y obstáculos.
El estudio
El estudio se llevó a cabo en la Argentina, Colombia, Costa Rica y Chile, con la modalidad de entrevistas face to face y telefónicas, en ambos casos con una duración no inferior a los 10 minutos. El target elegido incluyó mujeres de entre 40 y 60 años de edad, con un nivel socioeconómico ABC1-C2/C3. La cantidad de casos entrevistados fueron los siguientes: Argentina: 180, Colombia: 131, Costa Rica: 199 y Chile: 302.
Según Carolina Tacco, Brand Manager de Poise Argentina, luego del estudio se encontraron “con una generación de mujeres argentinas (y de Latinoamérica en general) dispuestas a vivir los 50 de otra forma, que cuestiona la creencia de que llegar a la madurez es el fin de una etapa“. A partir del estudio, se concluye que el 83% de las mujeres que se encuentran en el período pre o post menopausia está de acuerdo con que este es un momento de vida ideal para empezar nuevos proyectos.
Esta etapa en la vida de las mujeres también viene acompañada de energía y actividad: el 91% de mujeres entrevistadas se sienten activas, con ganas de hacer cosas y no quedarse en casa. Este estudio demuestra que a pesar de que la menopausia es considerada por la sociedad como una etapa de vida negativa, llegar a los 50 es vivido hoy como un paso hacia una mayor libertad.
Ellas creen firmemente que la edad debe llevarse con naturalidad (un abrumador 93% de las encuestadas manifiesta estar de acuerdo con esta creencia) y buscan llevar mejor los conflictos propios de los cambios hormonales producto del climaterio. En resumen, sienten que pueden seguir siendo jóvenes a esta edad y aun después de la menopausia (88% de las entrevistadas) ya que asumen una actitud positiva ante esta nueva etapa de vida.
Estas cifras no sólo reflejan una actitud positiva de estas mujeres ante la vida. También ponen en tela de juicio la idea que impone la sociedad de que sólo se es joven durante los años fértiles.
Precisamente en este sentido, muchas afirman que se sienten más tranquilas para vivir su sexualidad a pleno, ya que al dejar el período de fertilidad desaparecen las preocupaciones por embarazos no deseados. Por otro lado, el inicio del período de “nido vacío” (cuando los hijos dejan el hogar) les da no sólo el tiempo sino también los recursos y las ganas para buscar otros intereses y nuevas formas de socialización, lo que las lleva a vivir una madurez libre, formando nuevos círculos sociales del mismo sexo o del sexo opuesto, o incluso a encontrar nueva pareja.
El estudio explora los temas de bienestar general físico y emocional, la tensión entre juventud y madurez y las expectativas que estas mujeres tienen del futuro. Los resultados muestran a una generación de mujeres con una perspectiva más positiva de la vida después de la menopausia.
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