“Ya estuvimos arrodillados 500 años. Ahora caminamos solos.
Y no caminamos de la mano de nadie. Aquí juega el respeto a la diversidad”
Marcelino Azaguate, Cacique Huarpe, músico.
La metáfora, lo sabemos, tradicionalmente vincula (de manera inesperada en los casos más felices) dos elementos, uno de los cuales es real y el otro, bueno…, no tanto. Tanto los vincula que los hace compartir significados, los fusiona y provoca asombro y belleza, en el mejor de los casos. Y también una multiplicidad de significados, cuando alcanza el alto grado de palabra poética. Así, la metáfora viene a ser un prisma que se asienta en dos puntos extremos, los vincula y con ello despide colores diversos y bellezas.
A veces, la metáfora es tan poderosa que deja pocos puntos de retorno con relación a los términos que fueron vinculados. Los fanáticos de las cuestiones helénicas, por ejemplo, saben que el “vinoso mar” de Homero es una metáfora de su propiedad absoluta que se hizo carne y que no es posible imaginar un vinoso mar (oscuro, nocturno, eterno) que no dé vida al propio Homero: aquí, la metáfora se apoderó, incluso, de su creador, a fuerza de precisión y de hermosura.
Nosotros, en Mendoza, podemos decir por ejemplo: “el desierto mendocino es el despojo” y vincular así un espacio geográfico determinado (nuestro desierto) con una idea de economía de recursos paisajísticos, pero también con el despojo como robo, saqueo, daño histórico irreparable. Un término inicial, en este caso, descarga semántica en básicamente dos: y esa metáfora, tal vez, asume o busca asumir –si fuese eficaz– el destino de todo aquello que fuimos y somos los mendocinos.
Y están los extremos en ella: allí, en el norte y noreste mendocinos, donde ahora vemos polvo y sequía, antes había complejos de lagunas, barqueros, peces procreándose e interminables bosques de algarrobo. Tanta belleza acumulada, un mal día, comenzó un viaje hacia el otro extremo de la belleza. El tiempo se encargó de dar a la metáfora que finalmente somos, un trayecto de la opulencia a la escasez que bien podría ser tomado como un símbolo.
Por eso, si querés entender Mendoza, entre otras cosas, deberás asumir que su miseria y su maravilla es producto de la ceguera y del despojo. Y del pisoteo y la casi completa aniquilación de un pueblo: el huarpe. Y decimos casi completa, porque los huarpes resistieron, la sangre siguió latiendo en ese páramo. Vivieron para contarlo y lo están contando y a esto nos referiremos.
La propia voz
“Nosotros ya podemos modificar nada de nuestra historia. No podemos volver 500 años para atrás. Por eso, decimos ahora: bienvenidos los que nos respetan y nosotros respetamos a todos”, dice Marcelino Azaguate, Cacique Huarpe, y talentoso músico.
Uno de los buenos trabajos que se han hecho para rescatar a esa comunidad originaria de estas tierras en “Huarpes en su propia voz”, un documental de 18 minutos dirigido por Laura Piastrellini y producido y co-guionado por Azaguate. La obra, en estos días, ha ganado el Primer Premio en el Festival Internacional de Cortos de Mercedes, Buenos Aires.
Lo valioso de este trabajo es que, por primera vez, son los propios huarpes quienes cuentan su historia desde adentro. Nos dice Laura: “Es un antecedente unico a nivel nacional que esto suceda ya que no esta en nuestro conocimiento que otro pueblo originario de Argentina tenga esta iniciativa que se enmarca dentro de la modalidad de Interculturalidad Bilingüe”.
En realidad, no se trata sólo de un documental, sino de un proyecto educativo que, además de involucrar la cinta, se acompaña con tres cartillas educativas para la educación primaria, de primero a séptimo grado, dividido en tres ciclos. ¿De qué se trata en particular? De mostrar varias de las actividades, costumbres y formas de vida de las comunidades originarias de la zona Norte de Mendoza, los huarpes. Y relatadas por ellos mismos, en particular, por Piti Aguirre, una niña de 8 años, que nos va contando su entorno natural y su profunda relación con la naturaleza.
“Lo que planteamos es una propuesta superadora de los contenidos que hoy se manejan, así como una mejora también en la relación de los alumnos con el material proporcionado, tratando de generar en ellos una mayor conciencia, participación y compromiso con la temática”, completa Piastrellini.
Además del análisis del documental, entre los contenidos a desarrollar, en el primer ciclo, está la lengua, a través de cuentos, relatos y copias, entendiendo a la lectura como medio de expresión y comunicación de ideas y pensamiento. En el segundo, sobre todo, se dedicarán al cuidado del medioambiente, en la relación del huarpe con la naturaleza desde un enfoque cultural. Por último, en el tercer ciclo, se verá a los huarpes hoy, sus comunidades, lugares de vida, el pasado y el presente y el sustento.
“Nosotros nunca hemos planteado un conflicto, pero a veces el conflicto nos viene de afuera. Sinceramente, no queremos involucranos en confusiones y apostamos al trabajo para que se haga visible lo que hacemos”, comenta Marcelino.
Palabras autorizadas
- Hay un buen trecho entre los médanos y un premio internacional…
Laura Piastrellini.
Laura: Ganar ese premio fue una sorpresa. Estamos participando en algunos festivales con el fin de promocionar el documental y mostrar un poco el trabajo afuera de la provincia y en algunos casos afuera del país para ver que respuesta tiene. Y por suerte hemos tenido lindas sorpresas.
Marcelino: No sé, no sé qué tan importante sea recibir un premio. Lo importante es que los huarpes hemos dejado de ser invisibles. Sabemos que hay antropólogos y científicos que nos siguen negando, pero nuestra resistencia a través del silencio ha sido tremenda. Ahora, estamos visibles y esto está pasando en toda la Argentina con los pueblos originarios. Mucha gente que se sensibiliza con el tema nos apoya.
- ¿Tenés planes de seguir con el tema?
Laura: Es el primer documental que hago íntegramente y dan ganas de seguir produciendo en este sentido, con temáticas locales que muestran lo que somos como sociedad. Y más aun con un tema como es el de pueblos originarios del que muchos hablan y verdaderamente pocos conocen en su complejidad.
- ¿Qué ruta ha seguido en Mendoza?
Marcelino Azaguate.
Laura: Hemos presentado el documental en varias entidades educativas de Mendoza, donde nos llaman para mostrarlo y hablar y profundizar en el tema y la verdad que la respuesta de los chicos y de los adultos es hermosa.
Marcelino: Es importante implementarlo en las escuelas. Ahora, a través de él, nosotros podemos contar la historia nuestra, sin que vengan de afuera a mostrar cómo somos. Hablo de unos 3500 mendocinos que viven principalmente en el norte. Por suerte, la idea va creciendo y hay gente que nos apoya y colabora con nosotros. Nosotros, los huarpes, vamos a seguir reafirmando nuestra cultura, que es la cultura mendocina. Tenemos que lograr una identidad regional, como parte de los pueblos de América.
Detalles del documental
Título: Huarpes en su propia voz”
Duración: 18`23``
Dirección y cámara: Laura Piastrellini
Guión y producción general: Marcelino Azaguate / Laura Piastrellini
Edición: Pablo Cicchiello y Laura Piastrellini
Música original: Marcelino Azaguate y Llahue Azaguate
Postproducción de audio: Marcos Vera
Reconocimientos: Primer Premio. Mención de la Crítica Cinematográfica en el Festival Mendoc (Mendoza); Primer Premio Festival Internacional de Cortos de Mercedes (Buenos Aires).
Participaciones: Festival de cine Ojo al Sancocho, Colombia; IV Festival de Cine de los Pueblos Indígenas del Chaco, Festival de Relatos Cortos (Buenos Aires); Festival Pizza, Birra y Cortos (BsAs); Festival Internacional de Cine Independiente (La Plata); Festival Internacional de Cine y Video Indígena 2011 "Mirando desde Nuestra Raíz", México; Festival Padre Jorge Mujica (Buenos Aires).
Ulises Naranjo.