El "top-five" de lugares extremos para vacacionar en Mendoza

Puede haber muchos más, pero arbitrariamente nos centramos en cinco lugares de nuestra provincia para unas vacaciones realmente distintas. El concepto de “extremo”, por supuesto, dependerá del límite que cada uno quiera ponerse, pero los sitios están abiertos a todos. Aquí están, estos son los destinos para tus vacaciones más aventureras. El porqué de elegir cada uno de ellos.

Foto: Ulises Naranjo / MDZ.
Foto: Ulises Naranjo / MDZ.

La idea de vacacionar es particularmente extraña: ¿qué pretendemos de ese puñado de días en que no concurrimos al trabajo o dejamos de lado nuestros estudios?

Las respuestas son variadas, porque, justamente, la idea del descanso tiene respuestas diversas: algunos descansan tirados panza arriba en una playa y otros descansan haciendo escaladas en piedra en paredes verticales de la cordillera; algunos buscan un trago largo y música ambient en la terraza de un club exclusivo y otros prefieren unos mates amargos o un vino muy tinto en una guitarreada de fogón en un camping.

Por lo mismo, hay sitios hermosos y, a la vez, muy apropiados para unas vacaciones extremas en Mendoza. Todo un detalle: tengan por seguro que gastarán menos dinero en lugares poco frecuentados y sin tentaciones de consumo a la mano.

Aquí, las sugerencias para tener en cuenta:



1- Parque Provincial Aconcagua


Miles de visitantes del planeta lo escogen y no todo en él significa entrar para subir a la cumbre.

El Aconcagua es una experiencia maravillosa que todo mendocino debiera regalarse alguna vez, al menos, para ir hasta sus campamentos en la base del cerro: Confluencia, Plaza de Mulas, Plaza Francia, Pampa de Leñas, Casa de Piedra y Plaza Argentina, sobre todo. En ningún caso, superan los 4300 metros.

El Aconcagua, durante la temporada, es un ensayo de Babel donde confluyen todos los idiomas y las razas y testimonios y también un espacio de belleza y desafío.

Los colores, el silencio, la idea del límite, la solidaridad, las historias de vida, la contemplación, la presencia de la vida y de la muerte y los gestos del amor fraterno son cosas de todos los días.

El plan sugerido para los menos preparados: la visita a la Laguna de Horcones, al campamento Confluencia (3300 metros) y, si pudiera, al mirador de Plaza Francia (4100). En tres días, este tour puede hacerse.

Lo saben los andinistas: el Aconcagua está allí, y allí seguirá, esperando a quienes quieran probarse a sí mismos entre los pliegos de sus faldas.



2- Laguna del Diamante


Es un bellísimo sitio de San Carlos, en el Valle de Uco.

Su tránsito hasta la laguna está siempre acompañado por la mirada de dóciles guanacos y arroyos cristalinos.

La temporada se abre a fines de diciembre y así permanece hasta marzo.

Hay allí varias opciones para destejer: desde el camping a orillas del enorme y agraciado espejo de agua, hasta la subida al volcán Maipo (5300 metros), desde donde el paisaje es presa de una inmensidad perturbadora.

Para los que gusten de la pesca –con mosca, por caso–, el sitio también es apropiado.

Hay varios circuitos de caminatas e incluso uno de ellos conecta la laguna con el Real de la Cruz y el Portillo Argentino, cuyas sendas se inician en el Manzano Histórico.

La expedición para subir el Maipo, si se goza de buen estado físico y aclimatación, puede ser realizada en cuatro días o incluso en tres.

Arriba, en el cráter del volcán, hay un glaciar bellísimo que cae lentamente hacia el sudoeste.

Algunos, los más avezados en cuestiones acuáticas, recomiendan el buceo en la laguna, claro, si se cuenta con el equipamiento necesario, pues el agua es muy, muy fría.

Además, siempre hay mucho viento en el lugar, pero la belleza reinante todo lo justifica.



3- Cañón del Atuel


Sitio de enorme belleza que nada tiene que envidiar a otros de geografía parecida como el Valle de la Luna (Ischigualasto), de San Juan, o Talampaya, de La Rioja.

Además, goza del beneficio extra de que en ambos extremos, tiene lugares preciosos y con mucho agua para distintas actividades complementarias, como Valle Grande –aguas abajo– y El Nihuil, –aguas arriba–.

Aun dentro del cañón, hay diversos embalses realmente encantadores y lugares junto al río de detenida belleza.

Algunos de los imperdibles y curiosos sitios del cañón son: Museo de Cera, Sillón de Rivadavia, El Lagarto, Los Viejos, Los Monstruos, La Ciudad Encantada, El Mendigo, y Los Jardines Colgantes.

El Cañón del Atuel cuenta con innumerables circuitos para el senderismo y la ascensión y escalada y se hace necesario contar con apropiada información, guía y equipamiento para fatigarlo.

Aquellos estudiosos de la geología encuentran aquí un paraíso natural como pocos en el planeta. Si sos mendocino y no lo conocés, estás cometiendo un atentado contra tu alma.



4- Desierto mendocino 


Sabe el lector que la belleza tiene diversas maneras de manifestarse y que nuestro desierto es una de las más perfectas: allí, la contemplación no está maduro como un fruto que se descuelga; allí la contemplación es creación, obra y gracia, del que contempla y hace parir los mensajes, pocos y breves, como salmos o sentencias.

Su inmensidad, su despojo, sus silencios, sus breves sonidos y sus gentes hacen del cuero de Lavalle, Santa Rosa y La Paz uno de los espacios más extraordinarios de Mendoza.

Hay en el desierto del norte y este de la provincia distintos parajes y áreas protegidas que todo mendocino y visitante que se precie debiera conocer.

Pongamos solamente algunos ejemplos: Ñacuñán, Bosque Telteca, Laguna del Rosario, El Cavadito, El Retamo, Asunción, San José o El Forzudo.

¿Qué no son vacaciones ir al desierto en vacaciones? Por suerte, hay gente para todo y benditos de aquellos capaces de entregarse a descifrar los mensajes de estos lugares.

El desierto es un espacio de encuentro con uno mismo; un espacio de humildad y sabiduría en la pregunta. El desierto es el lugar donde viven las personas más bellas que este escriba haya conocido.

El desierto es la sed y la sed es el único dios verdadero.



5- Vallecitos, Potrerillos 


Muy cerca de la Ciudad de Mendoza, Vallecitos es un sitio de extraordinarias potencialidades turísticas no explotadas debidamente por los mendocinos.

Vallecitos es un paraíso fenomenal para el turismo aventura, por la presencia del perturbador Cordón del Plata y todos sus cerros.

Precisamente, hay allí decenas de montañas hermosas para ser subidos, tanto en verano como en invierno: desde los más tranquilos, como el Arenales, el Andresito o el Lomas Blancas, hasta algunos particularmente bravos como el Plata (6100), Vallecitos (5500), el Franke (5100) o el Rincón.

El lugar cuenta con varios refugios de altura, con lugares para dormir y comer y muchas empresas de Mendoza tienen paquetes preparados para disfrutarlo.

Algunos de ellos pueden hacerse por el día desde la ciudad: por ejemplo, subida a la Veguita, Piedra Grande y Salto de Agua y ascensiones a cerros como el Lomas Blancas, el Stepanek, el Adolfo Calle, el Arenales o el circuito La Cadenita.



Aclaración: para cada uno de los ejemplos citados, lo correcto es asesorarse debidamente por personas autorizadas e, incluso, contratar guías mendocinos que, a la sazón, son los mejores del mundo a la hora de transitar estas geografías. En todos los casos, hay opciones y circuitos para ser realizados con niños. Lo importante, reiteremos, es estar debidamente informados y concientes de las capacidades de cada uno.