Entre patos y medianoche

Parafraseando un dicho popular, escribo esta carta “entre patos y media noche”. La quietud de la medianoche me permite pensar, repensar y volver a pensar lo que leo. A veces la tontera humana es tanta que leo doble las mismas notas para creerlo.

 

Suele ocurrir que no por escribir largo se dice mucho, cuando eso ocurre, dicho fenómeno se le conoce como “palabrería” y es el dudoso “arte” de escribir y no decir nada. Eso es lo que he visto en los textos y declaraciones de los hermanos católicos, desde el vocero de la iglesia hasta el padre Reale, pasando por los demás que se prendieron al tren del debate en MDZ, varios hacen alarde de esa dudosa virtud en el tema “Padre Pato”. 

 

Para no caer en lo mismo y decir la máxima cantidad de contenido en la menor cantidad de letras iré “a los bifes”. El catolicismo tiene una mirada tipo "Néstor" sobre la fe, un tantito desvirtuada.

 

Empecemos por el principio. Cuando se compara, como hizo el estimado Esteban Acevedo en una nota, la fe con la historia y cultura católica ya empezamos mal. Lejos está la fe de la historia católica llena de inquisidores, colaboradores nazis, hogueras, cruzadas para matar gente, asesinato de papa, mentira de que Pedro está enterrado en el Vaticano y la multiplicidad de doctrinas y dogmas humanos fundados en la tradición católica, que no es lo mismo que tradición cristiana, la tradición católica empezó en la edad media.

 

Citando las propias palabras de Acevedo hablando del cura Pato "... pero tuvo el coraje para dar contra una blasfemia. Ese “respeto humano” del que hablan deja de ser un derecho natural cuando se transgreden los divinos."

 

Yo me pregunto ¿cuál blasfemia? ¿Cuándo se transgredió algo divino? Recordemos que la obra de Coral Lutherienses trata sobre el celibato básicamente. Ahora bien el celibato no es bíblico, por lo tanto no hay blasfemia alguna. Mas claro echale agua. De hecho si alguien es blasfemo es la iglesia católica en general. Acá va la evidencia de que, al contrario de lo que exige la iglesia católica, el casarse en un REQUISITO en la verdadera iglesia.

 

1 Timoteo 3:2

“Un obispo DEBE SER, pues, irreprochable, MARIDO DE UNA SOLA MUJER, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar,”

 

1 Timoteo 3:4-5

“que gobierne bien su propia casa, que tenga SUS HIJOS en sujeción con toda honestidad, (Porque el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).”

 

Fíjense que puse en mayúscula "deben ser", todo esto no es opcional sino un requisito ordenado por Dios porque si no tenés esposa ni hijos, ni hogar no entendés nada de la vida y por lo tanto no podés llevar adelante ninguna iglesia. Como estipula el Código Civil, “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad y la fuente de aquella”, es lógico pensar que si no se tiene experiencia en la familia menos se tendrá de lo que es la sociedad. Eso le pasa a los sacerdotes católicos, no comprenden la sociedad.

 

De los anteriores versículos se desprende que toda la cópula, perdón cúpula, desde el Vaticano hasta el padre Pato están pasando por encima de las órdenes de Dios. Eso sí es una blasfemia grave, no la obra de Coral que habla de algo no impuesto por Dios.

 

Lo mismo le puedo decir al padre Reale que reflexionó si realmente se le faltó el respeto a Pato, diciendo también que una ofensa no se paga con otra. No hay ofensa en burlarse del celibato.

Tampoco son correctos los dichos de Acevedo al aseverar que TODO EL MUNDO APLAUDIÓ al padre. Llegó la hora de la pavada. Asegurar eso es mentir un poquito y no es necesario citar el mandamiento que lo desaconseja.

 

Asimismo, también se le cae como castillo de naipes el argumento siguiente "Es de amplio conocimiento que los tres primeros mandamientos, aquellos que se refieren a Dios, son de mayor importancia para el hombre que los demás siete mandamientos que hacen referencia al hombre; y pecado es ir en contra de uno de ellos."

 

Volvemos a lo mismo. Por la sencilla razón de que no hay blasfemia, no hay ataque a ninguna fe cristiana porque Dios no ordenó el celibato. Obvio que tampoco hay pecado. Si no lo ordenó Dios ¿en dónde se lo está ofendiendo?

 

Cabe destacar, para los que no sepan demasiado de religión, la iglesia católica ha desvirtuado el tercer mandamiento cambiándolo por otro. El tercer mandamiento de Éxodo dice "no te harás otros dioses delante de mí" y los católicos le mandaron "santificarás las fiestas". La razón de este cambio es que el mandamiento original les prohíbe adorar imágenes y ellos adoran desde el Gauchito Gil hasta la virgen María, todos los santos y casi les falta Barney el dinosaurio, como para adoctrinar a los mas chicos vió? Así que los diez mandamientos los cambiaron, burlándose de Dios. ¿A alguien le parece que tienen autoridad para hablar de algo?

 

Es un poco triste que alguien le parezca bien el actuar del padre Pato, al argumentar que "tuvo coraje de dar contra una blasfemia". Los hombres de Dios que se colocan al frente de una iglesia no pueden darse el lujo de tener "nervios como cualquier persona" como escribe el amigo Esteban. Ellos tienen que tener un temple especial porque son modelos para la congregación.

 

Los cristianos maduros sabemos que el coraje está en aguantar, en perdonar porque no todos tienen el mismo nivel de maduración espiritual y eso debe respetarse. El verdadero cristiano deja los nervios aparte porque la palabra del Señor en Lucas 6 32-33 dice:

 

"Y si ustedes aman a los que los aman, ¿de qué mérito les es? Porque hasta los pecadores aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿de qué mérito, realmente, les es a ustedes? Hasta los pecadores hacen lo mismo."

 

El mérito cristiano es no reaccionar sino perdonar y hacerle el bien al que nos hace el mal, ni mas ni menos que amar al enemigo.

 

Seguramente el amigo Esteban, al pensar así, debe reivindicar las cruzadas en donde se mataba musulmanes porque blasfemaban o la inquisición porque era gente que tenía una idea diferente de Dios. Quizás hasta avale que el Vaticano haya ayudado a los nazis, como los judíos cometen la "gran blasfemia" de no creer en Cristo les debe haber dado "nervios como a cualquier persona" a los católicos de antaño.

 

Debemos ser amorosos, piadosos, tratar de entender al otro y aunque no lo entendamos soportarlo y orar por él. Ése es el verdadero cristianismo, lejos de dogmas humanos, tradiciones y leyes terrenales, todo se resume en amar al prójimo, sin "nervios" y con amor.

El padre Pato no amó a sus semejantes, aunque entiendo que quiso hacer algo bien por ellos, no le salió. Yo ingenuamente creí que en estos días habría una carta del Arzobispado o alguna institución similar hablando seriamente de este tema y reprendiendo amorosamente al cura. Si bien suena raro, es lo que hacían los primeros cristianos, sino basta leer la carta de Pablo a los Gálatas y cómo éste enfrentó al apóstol Pedro porque su comportamiento, en palabras de Pablo, “era de reprender”. Como ejemplifica este pasaje, no es raro que los hermanos cristianos se reprendan entre ellos para no salirse del camino. Eso es lo que esperé en este caso y será mejor que me siente porque creo que seguiré esperando. El vocero del Arzobispado, ese que usa una capa tipo Chapulín colorado, no hizo nada por su semejante hermano Pato al hacer “la gran Poncio” lavándose las manos de tema y hablando sin decir. Todo ello repercute en la sociedad y hace involucionar la fe.

 

Ruego que en estos días leamos una carta del padre Pato arrepintiéndose de su accionar, sería lindo un poco de humildad, ya que es bueno ver en acciones lo que se predica en el púlpito. El que tenga oídos para oír, oiga.

 

El autor: Daniel pacheco es diplomado en Ministerio Pastoral.

www.danypacheco.com.ar