Artista muerto = caja registradora

La explotación de derechos de imagen convierte a estrellas difuntas en máquinas de hacer dinero. Nueva guerra sobre el 'merchandising' de Michael Jackson. Diego Manrique en un artículo de El País de Madrid que podés leer haciendo clic aquí.

Un nuevo frente se abre en ese inagotable campo de batalla llamado Michael Jackson. Los abogados que defienden su legado han demandado a Howard Mann, un hombre de negocios que comercializa libros y otros objetos relacionados con el artista desaparecido. El listo de Mann lo hace con la bendición de la madre del artista fallecido, Katherine Jackson, que aparece como "autora" de un tomo con DVD titulado Never can say goodbye.

No es la primera vez ni será la última que surjan conflictos de este tipo. Tampoco hay que juzgar duramente a la señora Jackson por haber caído en las redes de un posible embaucador. Les ocurrió a negociantes mucho más sofisticados: sin ir más lejos Brian Epstein, descubridor de The Beatles, les hizo perder millones de dólares por firmar alegremente contratos para la explotación del merchandising en los días de vino y rosas de la beatlemanía.

Con la caída en picado de las ventas de música grabada, la defensa del derecho de imagen es la principal preocupación de los herederos de cantantes desaparecidos. La revista estadounidense Forbes publica regularmente su lista de ingresos de "celebridades muertas", una categoría que también incluye actores, escritores ¡y hasta un científico! La última cubre el periodo entre el 1 de octubre de 2009 y la misma fecha de 2010.

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