¿Realmente le faltaron el respeto?

Foto: MDZ
Foto: MDZ

La verdad es que tengo muchas cosas en la cabeza. He tratado de ordenarme un poco para pensar mejor. No ha sido fácil y no sé si lo he logrado. Desde que apareció la noticia del padre Pato y lo que sucedió en Malargüe, me llamó mucho la atención que un sacerdote de la iglesia católica hiciera lo que hizo, la verdad me pareció bastante flojo de su parte. Al menos él reconoció que no fue la forma debida. Ese exabrupto fue poco feliz. Por un lado pensaba que a la ofensa respondió con otra ofensa, subiendo y faltando el respeto de la misma manera. Algunos dirán, o dijeron, y ¿cómo quiere que reaccione?, a lo que yo contesto: más de lo mismo.

Una falta de respeto no se la soluciona por la misma vía. Ni siquiera podemos justificar un mal haciendo otro mal. Claro, el padre Pato dijo que le habían faltado el respeto a su sacerdocio y al celibato. ¿Realmente le faltaron el respeto?, ¿o será que estamos muy a la defensiva? A veces pienso, y me puedo equivocar, que cuando uno reacciona mal, por algo que dicen, es que uno tiene cola de paja. Con ese criterio de saltar por cualquier cosa, se imaginan viviríamos a discusiones e intromisiones eternamente. Como dice una amiga mía: “Si te enojás por lo que te digo, es porque tengo razón”.

Cuando él dice: “Malargüe es católica”, ¿a qué se referirá? ¿A que los porcentajes son muchos o a que va mucha gente a misa? Muchas veces me ha dicho usted, padre, que está más cerca de Dios, a lo que yo le contesto: está más cerca de Dios y del cielo, el que quiere estar más cerca de Él.

Lejos de banalizar la religión, ni de despreciar la misa en absoluto, ser católicos es bastante más que ser “muchos”. Pensaba si a lo mejor, él cree que la gente no sabe discernir entre lo bueno y lo malo y por eso se creyó con autoridad de subir al escenario y que se hiciera lo que él quería, arrogándose un derecho, que lo tiene, pero que debe ser puesto al servicio de todos y no creerse dueño. ¿Cuál derecho tiene? El de manifestarse y expresarse, pero la forma denoto más autoritarismo que servicio. Después reconoció que lo debería hacer hecho de otra forma eso es bueno, pero no aceptó que lo de censurar estaba mal.

La verdad es que no sabía si escribir o no, algo, pero esta mañana cuando me enteré lo que dijo en la radio, igual que al periodista, me dieron ganas de llorar. Llorar porque todavía algunos hermanos curas creen y se sienten con el poder de hacer y decir lo que quieren y la gente los debe entender. Espero que así como el vocero del obispado salió a defenderlo, cosa que respeto, también lo haya llamado para preguntarle por qué dijo lo que dijo y de paso nos vendría bien a todos como iglesia que se pidan disculpas públicamente de lo dicho por radio. Al menos las pido yo, muchos bastantes no pensamos como él y sé que la gente sabe diferenciar.

Como hace bastante tiempo sigo pensado, lo he dicho también en varios partes y públicamente, que nosotros como iglesia no sólo nos preocupemos e interesemos en los problemas de orden moral sexual. Espero que en todos lados no sólo nos escandalicemos cuando se hable sobre el sacerdote o el celibato, espero que sí nos escandalicemos cuando en algunas escuelas no todos pueden acceder a una buena educación, sí nos escandalicemos, cuando nuestros abuelos no tengan que hacer semejantes colas al sol para cobrar su jubilación, espero que no nos dé lo mismo que cuando hay que enterrar a un jubilado tengamos que deambular por varios lugares hasta encontrar algunas cocherías que no les cobren por adelantado. Espero que cuando se explote a los trabajadores no nos dé lo mismo y también nos pronunciemos. Espero que apoyemos a la gente de nuestros barrios para vivir cada día mejor. Espero que la Iglesia haya dicho algo en el Sur, cuando se compraban una enormidad de tierras y se cercaban los terrenos, matando la vida de los puesteros y el peregrinar de sus animales. Espero, que no esperemos más

No me resigno, no es una virtud cristiana, espero y trabajo y creo que podemos vivir mejor, por eso Dios se hizo hombre para mostrarnos el verdadero rostro, el de hijos de Dios y hermanos entre nosotros.