La otra cara de Punta del Este

Una visión fashion sobre Punta del este, a cargo de Alicia de Arteaga, en La Nación de hoy.

En paralelo con la fiebre inmobiliaria que le ha cambiado la cara a la Península, el balneario experimenta un cambio de agenda, como si fuera necesario imprimirle un toque de cultura a tanto evento y emprendimiento, palabras que están a la orden del día en las oficinas de marketing de las empresas. Corren con ventaja quienes apuestan a lanzar una marca, una modelo, un coche y hasta un romance, en las arenas esteñas. De esto sabe bien Marcelo Tinelli, si se tienen en cuenta cuantas tapas ha logrado con amores estivales y salidas furtivas.

La semana pasada, en un verdadero operativo de seguridad y discreción, un banco suizo agasajó a sus clientes con un plus nada convencional: la visita de Mario Vargas Llosa, que cautivó a la audiencia reunida en el Conrad, según quedó registrado en estas páginas. En los refrigerados salones, la misma gente de la rutina playera parecía otra. Más sesuda, transformada por la estocada de inteligencia del peruano, que fue de todo menos complaciente, cuando pegó duro con la urgencia por distribuir la riqueza si se quiere fortalecer la democracia.

Es casualmente la concentración de la riqueza lo que convierte al balneario uruguayo en un nuevo destino para lanzamientos culturales. Prueba de ello fue el éxito de la presentación de la feria de Maastricht, la más importante de Europa especializada en antigüedades y pintura antigua, donde se puede comprar un Tamara de Lempicka, un Courbet o un Torres García de museo.

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