Si señores, en Malargüe anda suelto un personaje traspolado de la más oscura época de la santa iglesia católica, un cura llamado Pato. Un indignante hombrecito que se da el lujo de censurar a los artistas que van a ese Departamento, bajo la indiferencia de las autoridades comunales, que ven como este sujeto viola derechos constitucionales y pactos internacionales, sin que se les mueva un pelo, al igual que los dignatarios de la iglesia en Mendoza y San Rafael.
Ya cuando censuró la ida de Víctor Heredia, el silencio cómplice de las autoridades se hizo sentir y luego siguió con sus tropelías con Bersuit Vergarabat y ahora con el Coral “Lutherieces”. Si la sociedad en su conjunto y fundamentalmente el pueblo de Malargüe tolera estas situaciones, los artistas de Mendoza y el país, deben boicotear toda actividad artística en el Departamento sureño, simplemente porque se está violando la libertad de expresión, Artº 11 de la Constitución Provincial y Artº 19 de la Constitución Nacional.
El país ha estado lleno de estos personajes siniestros, cómplices de hecho y acciones de la última dictadura militar, dándoles la ostia a los asesinos que mataban en nombre de Dios y de la Patria y que aun hoy se mantienen en sus puestos con el visto bueno de sus autoridades, como si defendiendo a estos curas enfermos de fascismo, le hicieran un bien a su iglesia.
Basta ya de soportar canallas disfrazados de corderos, las autoridades de la Provincia deben tomar este asunto en sus manos, o cualquier fiscal de hecho, por la violación de los derechos civiles y lo determinado en la constitución provincial y nacional. En cuanto a la iglesia católica debe retirar de inmediato a este inquisidor, ya que su grave patología está afectando su propia feligresía.