Boxeo y novela negra. Algo así como decir "Zipi y Zape" o asegurar por enésima vez que cada filme de Álex de la Iglesia es sinónimo de desparrame. Inseparables. No en vano existe más literatura en las frases lanzadas por púgiles que en las obras completas de más de un vendemotos sin carburante novelístico.
¿Que no? Ahí van tres, escupidas desde el mismísimo ring, para hacernos una somera idea. "Es duro ser negro. ¿Has sido negro alguna vez? Yo fui negro una vez... ¡cuando era pobre!", de Larry Homes. "Yo no quiero noquear a mi adversario. Quiero pegarle, alejarme, y mirar como le duele. Yo quiero su corazón", de Joe Frazier. "¿Para qué quieres eso? ¿Para sujetarte los pantalones?", de Muhammad Alí a Sonny Liston, refiriéndose al cinturón de campeón que éste llevaba consigo. Y lo cierto es que pocas, muy pocas novelas arrancan con tal nivel. Habría que remontarse al señorito Faulkner.
Boxeo y literatura: novela negra
La historia que une a la literatura con el deporte de las 12 cuerdas es larga. La mejor novela negra de boxeo es 'Más dura será la caída', de Budd Schulberg. En El Mundo.