Hace 15 años que Esther García no ve nada de cerca; de lejos, todo luce para ella como detrás de un vidrio sucio. Le diagnosticaron cataratas y, hasta que encuentre el tiempo para operarse, esta secretaria de 77 años la pilotea con anteojos bifocales, su bien más preciado. "Mi problema es que tengo cataratas en un ojo y va avanzando. No veo nada de cerca, nublado total", dice. "Vivir así es muy terrible porque uno se siente que depende de estos anteojos desde que abre un ojo a la mañana".
Cataratas es una de las enfermedades de las que se vale el ojo para revelar el paso del tiempo y, según estimaciones, esta patología afecta a más de 3 millones de argentinos mayores de 50 años. Es decir, 2 de cada 10 personas laboralmente activas la padece; el valor trepa a 4 de cada 10 a partir de los 60. Esta enfermedad, que consiste en la opacidad del cristalino, es una de de las manifestaciones más comunes de envejecimiento del ojo y, como se extiende la expectativa de vida de la población, es una enfermedad cada vez más extendida.
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¿Qué le pasa al ojo cuando envejece?
Presbicia y cataratas son las primeras manifestaciones de una visión que se reduce desde los 40 años; el impacto en la calidad de vida; testimonios de médicos y pacientes.