La moda no incomoda, pero? ¡los bolsillos no se enteraron! Vestirse acorde con las nuevas tendencias implica esta temporada primavera-verano una inversión que ronda los 1500 pesos. Las vidrieras de primeras marcas lucen sacos militares desde 600 pesos, pantalones babucha desde $ 300, musculosas de seda lavada desde $ 370, vestidos de estampas florales desde $ 530, zuecos de cuero con tachas desde 399 pesos.
"Hay bastante movimiento de los costos, por ejemplo, el precio del algodón aumentó, en promedio, un 30%; a eso hay que sumarle el aumento de la mano de obra, alquileres, salarios", explica Alvaro Pérez Esquivel, gerente de marketing de Mazalosa, grupo que maneja Portsaid, System Basic y Desiderata. Todo esto se traduce en un aumento promedio que, desde las principales firmas de moda, reconocen que ronda entre un 15 y un 20% respecto de la temporada primavera-verano 2009/10.
Razones para esta suba hay muchas. A las ya mencionadas se suman los altos alquileres, la inversión por la inseguridad, que lleva a mayores costos de seguros y custodia; el aumento del costo de los avíos. Además, la balanza comercial internacional es desfavorable para la Argentina, que dificulta el ingreso de mercadería de importación y, en consecuencia, aumentan los costos.
Hay otra complicación: "Hay mucha ropa importada y de mala calidad a precios muy bajos que no se sabe muy bien cómo ingresa y que se vende en forma privada o vía Facebook; esto les saca clientes a muchas marcas", denuncia la diseñadora Adriana Costantini, que, al igual que otras marcas, hace el esfuerzo y trata de absorber costos para no remarcar tanto los precios. "Trato de ofrecer calidad a buen precio, por eso el incremento para esta temporada no superará el 15 por ciento", asegura.
Una política parecida implementa la etiqueta Janet Wise: "Bajamos ganancias y costos, por eso los precios son casi iguales a los de 2009. Hay prendas que cuestan lo mismo".
¿Qué dicen las consumidoras? Angélica Andrada, de 36 años, licenciada en Comunicación, dice, mientras recorre un importante shopping: "Los precios en las marcas de primera línea están dolarizados. Además, muchas etiquetas bajaron la calidad. Hay que ver muy bien lo que se compra".
Leer más en La Nación