Imaginar un país digitalizado, en el que todos tengan acceso a la información y al conocimiento es tal vez un paraíso no muy lejano, aunque siempre hay que considerar que estamos en el denominado "tercer mundo" y si bien el acceso a las nuevas tecnologías es un deseo, no siempre puede lograrse.
En Argentina existen en la actualidad algo más de 4,1 millones de accesos a Internet, aunque 3,7 millones corresponden a abonos residenciales.
El gobierno nacional implementó desde abril el plan Conectar Igualdad, que tiene como finalidad entregar tres millones de computadoras portátiles a diferentes escuelas, para estudiantes y docentes, en los próximos tres años.
El programa es financiado por la Anses y el Gobierno invertirá unos 4 mil millones de pesos.
Sin dudas, la provincia de San Luis es un ejemplo increíble de "inclusión digital", dado que recientemente promulgó una ley en la que se da acceso a Internet gratis a todos sus habitantes, con una inversión de 10 millones de pesos.
El 74,2 por ciento de la población puntana tiene acceso a Internet de forma gratuita.
Según indicó Alicia Bañuelos, rectora de la Universidad de La Punta de San Luis, "lo que hagamos hoy dependerán los resultados de acá a 10 años, donde el mundo será totalmente diferente".
Al ser consultada si es posible una Argentina digital, la funcionaria afirmó: "tiene que ser posible".
"Está bien que el Gobierno Nacional entregue computadoras a los chicos, pero también tenemos que pensar que la conectividad que esos chicos tienen en la escuela, la deben tener también en la casa, sino el aprendizaje no es completo", afirmó en diálogo con la agencia Noticias Argentinas.
"Una PC que no tiene acceso a Internet, no sirve, ni siquiera para jugar. El fenómeno es exponencial. No podemos pensar en una educación en la que los cambios se realizaban lentamente. Lo que se aprendía hace 5 años, es lejano en el tiempo, porque el conocimiento interactual ha cambiado".
"Así como existen muchos temores, también grandes oportunidades y toda la región puede formar gente que puede producir conocimiento y trabajar para hacer innovaciones tecnológicas, científicas o comercio", sentenció.
Incluso, cuando se refirió al acceso gratuito de los habitantes a Internet, Bañuelos lo calificó como un "derecho humano de cuarta generación".
Lo cierto es que así como existen temores en torno a la inclusión o exclusión digital, también se abren un sinfín de oportunidades para aquellos que ven en el aprendizaje, el conocimiento y la educación una herramienta para poder emparejar las falencias que tal vez se tengan en otros campos.
Lógicamente que si queremos incluir a un chico o a un adulto en el plano tecnológico, se debe pensar que primero tiene que tener satisfechas las necesidades básicas.
Como dice Bañuelos: "El Estado debe advertir esta situación y decirles a sus ciudadanos que el mundo no es igual al que vivieron nuestros abuelos y el conocimiento se está acelerando cada vez más".
¿La Argentina digital: utopía o pronta realidad?
La llamada “inclusión digital” aparece como un interesante punto de análisis para el país. Una Argentina digitalizada, , en el que todos tengan acceso a la información y al conocimiento es tal vez un paraíso no muy lejano. San Luis es un ejemplo: allí, el 74,2% de la población tiene acceso a Internet de forma gratuita.