Una mujer sacó a las patadas y piñas a dos ladrones

Villa La Angostura, Neuquén. Todo ocurrió el lunes alrededor de las 20 en una casa del centro de La Angostura, a dos cuadras de la Comisaría 28. La víctima, Karina Cuevas, ingresó a su vivienda y fue a la pieza para cambiarse, porque a las 20:30 tenía que dictar una clase de defensa personal. Ella, además, practica taekwondo y es bombero.

Mientras se vestía escuchó ruidos. "Pensé que era mi esposo que había venido del negocio a buscar algo. Lo empecé a llamar y como no me contestaba salí de la habitación y en el pasillo me encontré con los dos tipos", contó.

El matrimonio es dueño de la Forrajera "Raihue", ubicada en la parte delantera del mismo lote, en la esquina de Las Fucsias y Los Notros. Cuando Karina descubrió a los intrusos su marido estaba atendiendo el local. Los comercios aledaños también estaban abiertos, pero según la policía hasta ahora nadie pudo aportar pistas de los sospechosos.

"Me agarraron de los pelos y en los forcejeos me rompieron la ropa. Comenzaron a insultarme y a pedirme la plata del negocio. Yo les decía que no tenía plata porque aún estaba abierto y no habíamos cerrado la caja", relató.

Entre insultos, los delincuentes revisaban una de las habitaciones. Uno de ellos habría tenido un cuchillo. En un momento la llevaron a una pieza del fondo y allí Karina aprovechó un segundo de distracción de los atacantes para tomar el teléfono y apretó el botón para llamar al último número que había marcado. El celular era el de William Trujillo, otro bombero del cuartel local.

"Él pudo escuchar lo que estaba pasando. Ahí fue cuando uno de ellos me agarró como para violarme y empezamos a forcejear, mientras el otro revisaba la casa", narró la mujer.

Trujillo detalló que escuchó del otro lado del teléfono cuando su amiga se peleaba con los ladrones y que rápidamente se subió al auto y fue hasta la casa. Tardó cuatro minutos, pero cuando llegó los delincuentes ya se habían ido.

Cuando la situación se tornó más violenta -en el forcejeo el sujeto le rompió la remera- y ante el temor de ser violada, Cuevas reaccionó. "Le pegué fuerte en la cara; salió de la pieza y en el pasillo lo agarró el otro antes de que se caiga. Ahí tomé un palo y le pegué en el cuerpo y después me encerré en la habitación", contó. En ese ínterin los delincuentes huyeron, dejando el botín que habían preparado en una de las habitaciones. Entre otros objetos habían juntado dos notebooks, dinero, ropa deportiva y tarjetas de crédito.

Ya en la habitación, Karina llamó a su esposo. "Se fueron porque no se esperaban que mi mujer tuviera una reacción así", dijo Fabián Araya, un ex policía.

Los malvivientes tendrían entre 20 y 25 años. Llevaban capuchas y la cara semicubierta con cuellos de polar y bufanda. Cuevas no pudo reconocerlos.

El subcomisario José Troncoso detalló que una vez enterados del hecho montaron un operativo cerrojo en los puestos de Muelle de Piedra, Nahuel Huapi y dispusieron un patrullaje por la Terminal y otros barrios. La Brigada de Investigaciones habría tomado muestras de huellas dactilares pero presumen que los delincuentes llevaban guantes.

Fuente Diario Río Negro