La municipalidad neuquina dio marcha atrás con la decisión de matar perros de la colonia Nueva Esperanza –al noroeste de la ciudad, cercana a un basural– donde se detectó hace más de un mes un brote de leptospirosis. La decisión se tomó tras una fuerte resistencia de las asociaciones protectoras de animales, que lograron nacionalizar el tema y llevarlo a las redes sociales de Internet. Hubo actos en distintos puntos del país, Susana Giménez hizo un pedido especial en su programa del domingo y hasta Manu Ginóbili salió en defensa de los perros neuquinos.
En junio se había detectado que dos personas tenían leptospirosis, y se constató que también había algunos chanchos y perros de los pobladores enfermos. La subsecretaría de Salud declaró la emergencia sanitaria del área y se iniciaron trabajos de saneamiento y desinfección. Se dijo entonces que los posibles transmisores de la enfermedad eran los roedores –por lo que se inició su matanza– y que también la gran cantidad de perros (de los poblagores y jaurías de vagabundos) podrían diseminar la leptospirosis.
Neuquén fue declarado en 2002 municipio no eutanásico, pero en el 2008 –cuando se produjo una seguidilla de casos de ataque de perros a personas– se introdujeron modificaciones a la ordenanza. Una de ellas establece que los perros “mordedores” podrían ser sacrificados (antes se los mataba con gas o con inyecciones) y que ante una emergencia sanitaria se podría determinar una excepción al cumplimiento de la ordenanza.
Fuente Clarín