"La Trochita" cumple 65 años

Por iniciativa del entonces ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexía el Congreso Nacional aprobó el proyecto de ley sobre fomento de los territorios nacionales promulgada "para estudiar, construir y explotar" varias líneas ferroviarias, entre ellas San Antonio hasta el lago Nahuel Huapi y "Otros ramales de las citadas líneas que el Poder Ejecutivo considere convenientes".

La historia ferroviaria patagónica tiene actualidad en el legendario riel entre Ingeniero Jacobacci (Río Negro) y Esquel (Chubut). Como el bíblico Lázaro vivió la resurrección; hoy su largo cuerpo está dividido pero buscando la unión para mostrarse a los que no saben lo que puede ofrecer, aunque algunas pruebas hubo pero casi en silencio. Supo de botánica virgen, espantados guanacos, avestruces y ovejas, aves precordilleranas, viento inquietante y nieve sorpresiva y frenante. Sintéticamente recordamos algo de su vida.



Por iniciativa del entonces ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexía el Congreso Nacional aprobó el proyecto de ley sobre fomento de los territorios nacionales promulgada con el Nº 5558 (11/9/1908) "para estudiar, construir y explotar" varias líneas ferroviarias, entre ellas San Antonio hasta el lago Nahuel Huapi y "Otros ramales de las citadas líneas que el Poder Ejecutivo considere convenientes". En 1910 –con asistencia presidencial– se había inaugurado el primer tramo ferroviario San Antonio-Valcheta, continuando el tendido de rieles. El gobierno nacional decidió el estudio de un ramal entre Huahuel Niyeu (Ingeniero Jacobacci) y Esquel (Chubut) y por decreto de 7 octubre de 1922 se resolvió el inicio de obras, paralizadas en 1929 por falta de recursos. Pala, pico y carretillas primaron para trazar los terraplenes y colocar la enrieladura. Trabajaron los ingenieros Bruno Thomae que dirigió la mayor parte de los trabajos; Adolfo Kirkerup, Martínez y Marco J. Goldenhor Betbeder. Mientras, se habían adquirido –para trocha de 0,75– 81 locomotoras: 56 Henschel & Sohn, (50 de 0,75, 4 para maniobras y 2 tenders guía), alemanas y 25 a The Baldwin Locomotive Works en Filadelfia (USA). Vagones Familleureux, belgas, varios centenares. Ferrocarriles del Estado nombró dos comisiones para estudio de la traza y construcción, una la integró el ingeniero Oscar Frey, además de los nombrados.

Viviendo la tecnología y medios actuales es muy difícil ubicarse en aquella gran obra ferroviaria, con la novedad de su pequeña trocha y paralela a la cordillera. Trazado muy difícil que al final ofreció más de 610 curvas a distintas alturas del mar en su recorrido de 402,1 kilómetros entre la actual Ingeniero Jacobacci (Río Negro) y Esquel (Chubut). Además, un puente de 105 metros y túnel de 110. Simultáneamente tendido de línea telegráfica y la participación de cien hombres. Caso especial fue el abastecimiento de agua para las locomotoras a vapor (carbón y luego fuel oil) y por tanto más o menos cada 40 kilómetros abastecimiento del líquido elemento, lo que dio motivo a la construcción de viviendas –algunas con durmientes– para los encargados de tal tarea y sus familias en algunos casos. Así la topografía rionegrina y chubutense incorporó nuevas denominaciones que fueron: después de Ingeniero Jacobacci, Empalme kilómetro 648, Ojo de Agua, Futa Ruin, Manuel Choique, Aguada Troncoso, Cerro Mesa, puente Río Chico (túnel), Chacay Huarruca, Fitalancao, estación Ñorquinco, Estación El Maitén, Loma Guacha, empalme Ingeniero Thomae, Leleque, estación Lepa, Mayoco, La Cancha, Boquete Nahuel Pan y Esquel.

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