Secretos para hacer públicos los actos legislativos

La autora es Licenciada en Comunicación. Luego de incursionar en varios medios locales se dedicó a la comunicación institucional. Con el recambio de gobierno se hizo cargo de la Dirección de Prensa de la Cámara de Diputados. Su reflexión escrita para MDZ es en base a esta última experiencia profesional.

Foto: gentileza
Foto: gentileza

Cuando se inicia la administración de Jorge Tanús al frente de la Cámara de Diputados y se me propuso encargarme de la Prensa, me hice la misma pregunta que muchos de Uds. en algún momento se pueden haber hecho ¿cómo se hace? Cómo se hace para cambiar una imagen tan negativa como la de los legisladores; cómo se hace para que los mendocinos conozcan que existe -en la Cámara de Diputados- personal con un alto grado de eficiencia; cómo se hace para que los legisladores entiendan que tienen que comunicar y entablar contacto con los periodistas; etc.,etc.,etc..

La verdad que no es fácil dar a conocer el trabajo que se realiza cuando el ámbito tiene tan mala imagen como la que posee el Legislativo. Se parte de una percepción de la institución que no favorece en nada a la comunicación, al contrario. Con este panorama para nada alentador, comenzamos poniendo prioridades a las que atender. Partimos de la base que todos los mendocinos tienen que conocer que se trabaja. Y empezamos la búsqueda de los medios que nos permitieran entablar contacto  con radios y revistas del interior provincial.

El otro objetivo fue afianzar los lazos con los periodistas, acreditados o no, que se relacionaran con la Legislatura. Con un profundo respeto por la labor periodística, pero por sobre todas las cosas por el periodista atendiendo a la requisitoria y dando cumplimiento a lo pedido. No se puede hablar de una buena política comunicacional -cualesquiera que sea el organismo- si el periodista que busca info sobre algún tema puntual sale con las manos vacía. Es probable que no sepamos lo que se nos pide, pero sabemos quién puede ayudar a nuestro colega y lo orientamos.

Es importante aclarar que uno debe dar a conocer todo lo que ocurre. En algunos casos puede que ese algo no sea “políticamente correcto” pero igual debe hacerlo. Porque el hecho ocurrió y es nuestra obligación hacerlo –por un lado-, y por otro porque los ciudadanos deben saber lo que pasa con sus representantes.

Las oficinas de prensa se basan en confianza y credibilidad. Ese es el capital más preciado y se puede destrozar en un descuido.

Otro punto importante fue, y sigue siéndolo, lograr que los legisladores en este caso, o cualquier integrante de una organización, comunique. Este es un punto difícil porque aún quedan algunas trabas a la hora de dar a conocer en lo que se está trabajando o los pasos a seguir en torno a determinados temas.

También es importante aclarar que, amén de estar al servicio de los periodistas, como demandantes de información, la Cámara tiene necesidad de que conozcan las tareas en  las que se encuentra. En muchas ocasiones una y otra son absolutamente incompatibles.
Aquí es donde entra a jugar los medios propios de comunicación que deben tener los organismos estatales, en este caso la Cámara de Diputados. Ellos son las fuentes de difusión primarias.

Gracias a Dios, estos últimos años han traído aparejado un cambio en la sociedad mendocina. No sólo en las clases dirigente, que comprenden que ya pasaron las épocas en las que todo mal manejo se perdía en los pasillos; sino también del electorado que exige detalle de lo que ocurre en los ámbitos públicos.

Este cambio demanda a los periodistas y a los funcionarios encargados de la comunicación institucional, estar a tono de las circunstancias. Nuestro país crece en materia cívica y eso debe ir acompañado de crecimiento en calidad institucional. El manejo de la información es sólo una parte de ello.

Suele decirse que la información es poder, que con una buena data sobre tal o cual papel bursátil ganas o perdes fortunas; lo cierto es que con la información pública pública – esta leyendo bien, la palabra está repetida- podremos tomar las mejores decisiones para nuestro bien como Nación, y tendremos el poder que nos da el conocimiento.

No soy ilusa, ni vivo en una cajita de cristal. Sé perfectamente que aún debe pasar mucha agua debajo del puente para llegar al ideal. Pero se puede lograr. Cada uno, en el lugar que le toca desempeñarse, debe trabajar para lograrlo.

Existen errores de los que he tenido que pedir disculpas, como el del 82% móvil para los legisladores; pero ponemos nuestro mejor esfuerzo por lograr la excelencia. Un grupo maravillosos de profesionales que día a día entienden que la información es patrimonio de todos.