Recorro las calles de Manhattan en bruto: calle por calle, guiado por íconos que retumban en la memoria por una película en la que apareció, por una postal, por una recomendación. Lo miro con la cámara de fotos común y corriente, le apunto y disparo, tratando de que algo de todo eso que uno ve, se refleje. Lo hago como aficionado, lamentando no ser fotógrafo. Miro, llego, subo y porfío con retratarlo.
El Empire State Building. El ícono está allí. Aparece de golpe y te invita a subir. Después del atentado cntra las Torres Gemelas, luce reivindicado y más imperial que nunca.
De frente
Adentro
Arriba
En la cornisa
Más arriba
Y de nuevo abajo
NY/Babel: bajo tierra. Por debajo de la ciudad, por sus calles y en su metro, la gente que llegó desde los más diversos orígenes, se reúne, se cruza, se ama o de odia. Pero todos sienten a la ciudad igualmente propia/ajena. Manhattan es un asunto personal para todos y cada uno. Apuro, cansancio, expectativa.
Ahí viene
Culturas
Los usos del tiempo/metro
Rusa/medianoche/andén
Saliendo a la superficie
Jazz al paso, ya fuera, en la 42
En la búsqueda del cielo/ verde en NY. Las plantas buscan ver la luz. En la selva de cemento, actúan igual que en cualquier otra floresta: trepan, suben, escalan buscando la luz que da vida. No es una cuestión mística: es la escencia de lo que vive.
Arriba, en el jardín
Vértigo verde en el piso 25
"Ahí voy"
A pleno sol
Asomados por la ventana
Porfía en el piso 40
¡Aquí estamos!
El poder y la gloria. Wall Street insiste, a pesar de que ya le ha hecho bastante mal al mundo. Paredes de números y nacionalismo al palo, en el laberinto del dinero que oprime, también, a quien camina entre sus calles.
El oscuro poder del dinero
Open 24
El imperio de las cifras
Aquí estaban las Torres Gemelas
Relax/NY. El viejo puerto, lugar de aventureros que, no por nada, amarran justo al costado de Wall Street.
Seaport
El muelle
Bajo el Puente de Manhattan
Amarrado
La vuelta. Chau