Un párrafo de una columnista invitada de MDZ nos llevó a sentar un debate sobre el estado de la educación en Mendoza.
Puestas las cartas sobre la mesa, las consideraciones de versados en el tema en la primera nota y en la segunda nota han sido tan valiosas como los aportes de nuestros lectores.
Por supuesto, sigue la invitación abierta para los funcionarios de la Dirección General de Escuelas, a quienes intentamos conectar la semana pasada, pero, según se nos informó, no estaban yendo a trabajar, porque “se encuentran de vacaciones”.
¿No es esta escena una síntesis de aquello que le ocurre a la educación mendocina?
En fin, mejor, vamos a nuestros lectores. La mayoría de ellos son docentes y, a pesar de estar de vacaciones, y a diferencia de los funcionarios de la DGE, no se han privado de opinar sobre aquello que aman: la educación.
Una aclaración: no nos resulta posible publicar todos los comentarios, porque se haría demasiados largo, y tal vez reiterativo, el contenido. Por ello, hemos hecho una selección de algunos de ellos, pero el agradecimiento va para todos:
* Zuzana: “El problema se radica en la primaria. Los niños pasan de grado sin saber nada, (es la gran mayoría). El sistema educativo no permite que haya repetidores en las escuelas, entonces vamos pasando nomás. Yo tengo tres hijos varones y dos de ellos, les aseguro que no saben leer y no saben interpretar lo que leen, y libros no les faltan, mi casa es casi una biblioteca. Pero en noveno leen poco, y ven muchas películas para interpretar, dicen. El más chico está en 7º grado y tampoco sabe leer, pero hay que terminar los programas y hay que pasar. Es lamentable, pero es lo que les toca vivir a los niños. No hablemos de la ortografía, peor que peor”.
* Luvan: “Como docente de escuela especial y habiendo trabajado varios años con niños y preadolescentes de escuelas comunes privadas y de Mendoza, puedo decir que el problema está desde mi punto de vista, en que a la mayoría de los niños desde el hogar nunca se les presentó como algo atractivo la lectura de un libro, ni tampoco las mayores se sentaron a leerles un cuento. También está en la excesiva información audiovisual, que, siendo buena, no es la única pero es la que se privilegia. Otro factor es que, lo veo con mi hija que va a 6º grado: jamás les enseñaron a interpretar un texto, a analizarlo, a resumir, a extraer ideas fundamentales, ni siquiera a reconocer los datos de un problema en matemática y de repente ahora le piden que lo haga. Es decir nunca se le brindaron estrategias y no saben para dónde ir. También otro factor podría ser el hecho de que los contenidos curriculares parece que para DGE deben correr una carrera. No se trabajan con la profundidad en tiempo y forma necesarios y los chicos van accediendo a niveles de mayor complejidad sin tener los aprendizajes previos afianzados. En realidad, es una trama muy complicada, pero por algún lado hay que empezar”.
* Parafernaria: “Lo veo a diario en el claustro, adolescentes que no saben hablar al tratar de expresarse, no saben leer, menos escribir y nosotros los docentes impávidos antes tanta ignorancia arrastrada por la política de estado donde el niño debe pasar de grado SI o SI so pena de que el maestro no tenga continuidad si intenta que sólo pasen y egresen los que realmente saben. La culpa es compartida: los padres que en el afán de trabajar y conseguir el pan diario no se preocupan por el aprendizaje del niño, sin seguimiento y menos ejemplo. Los políticos avocados a conseguir más poder, donde la cultura no es redituable como hacer una calle, donde se ponen al frente a energúmenos que no les interesa nada de la educación puesto que es más fácil manejar una masa ignorante, sólo con darles un poco antes de las elecciones. Los docentes que vivimos con la espada de Damocles pendulando sobre nuestro trabajo, sin seguridad, con sueldos magros, defenestrados por una sociedad que les perdió el respeto”.
* Gedeon 47: “Los padres nos vemos en la obligación del pago de matrícula y las cuotas; el gobierno, de contribuir con su parte económica. Sin embargo cuando un profesor/a falla y como agravante es el titular, la culpa para la psicopedagoga siempre es de los padres. No solo les cuesta leer, las otras áreas también sufren consecuencias similares como por ejemplo las matemáticas (que son también importantes) y en la que los padres en su mayoría nos vemos en la obligación de contratar maestros particulares. Deberíamos mandar a nuestros hijos a maestros particulares y no a la escuela, de esta forma aseguramos el aprendizaje sin que esto represente un alto costo en los ingresos de una familia”.
* Roberto: “Soy partidario y defensor de la educación pública primaria, al menos. Fui a una escuela pública (José Rudecindo Ponce, 1-120, de San José) en la que tuve excelentes, mediocres y malos maestros, pero con una integración de diversos niveles sociales fenomenal. Y no hace tanto tiempo de esto. En cuanto a la educación pública hoy en día, hay verdaderas islas de ganas de hacer cosas bien. Pongo por ejemplo lo que conozco bien, que es la Escuela Carmen Vera Arenas, de la UNCuyo. En esta escuela, hay maestros que realmente se preocupan de todos los temas. En Lengua de 3, 4 y 5 grado, les hacen leer libros interesantes a los niños, sin tratarlos de idiotas. No comparto que haya que hacer una distinción entre el mundo digital y el mundo "físico". Ambos pueden ser integrados al aula de manera armoniosa y eficiente. Y esto me ha sido demostrado en que a mis niños les mueve tanto tener un libro nuevo como un jueguito de play station nuevo. Considero que así como no hay clases de lápiz, no deberían haber clases de computación o informática en los niños, sino que deben estar integradas a las materias o temas a dictar”.
* Nihuil: “Cada padre/madre que profundice los contenidos curriculares con sus hijos, mientras buscamos a los culpables y corregimos, digo, para no perder tiempo”.
* Todovale: “Lo que sucede es que hay una cultura de "no esforzarse" de hacer lo más fácil, y esto está fomentado por la misma escuela, los medios y la casa. Hay que esforzarse para estudiar. En el colegio no exigen, en la casa los padres no están. Entonces, los chicos ven televisión”.
* The Mom: “Hace seis años que doy clases en un terciario y me desespera cuando pido que algún alumno lea sus conclusiones o algún material. No saben expresar lo que leen, no pueden expresar lo que quieren decir, tienen un vocabulario pobrísimo y ni hablar del uso de los verbos. Lo peor de todo, un 50% sin motivación al estudio, a la responsabilidad, al respeto por el que sí los tiene. Desmoralizante. A principios de año te dicen que hay que exigir, que el nivel debe ser exigente, etc, etc. Cuando llega fin de año y la matrícula se viene abajo, hay que darle una ayudita al alumno, un práctico para que no se quede afuera. Con esto no ayudamos a nadie. Sin esfuerzo no hay mérito.
* Monky: “Años de políticas educativas regidas por ideólogos sin sustento en las cuales se prioriza la "contención" con el fin de evitar confrontar con una sociedad que ha roto con la ética del trabajo. La primaria en la escuela pública pasa la prueba, no así la secundaria, como lo señalan todas las estadísticas. La excepción señalada por un forista de las escuelas de la UNCuyo es bastante relativa en cuanto a alcances. Mientras cada cual se ocupe y preocupe de la educación de "su nene" seguiremos igual”.
* Carlosgarcía: “Un problema grave, gravísimo que hay ahora en las escuelas privadas o públicas es la falta de docentes. Esto provoca la no continuidad de un plan de trabajo que cada docente tiene, como dice el dicho "cada maestrito con su librito". Trae como consecuencia que los alumnos tengan que sufrir 2, 3, 4 cambios de maestros en el año y que muchas veces no son docentes con título, sino estudiantes con varias materias pendientes, sin nada de experiencia. Me pregunto a qué se debe esta falta de docentes, cómo se puede solucionar”.
* Pedro Zalazar: “El embudo: Mientras se siga hablando con gente que conozca la problemática, la respuesta seguirá siendo la misma. No se trata entonces acá de una enfermedad que no tiene cura o un virus desconocido. La problemática es compleja porque su origen es multicausal y abarca todo el campo socio-cultural, con lo cual no se puede revertir con leyes o decretos y menos poniendo enanos de jardín al frente de la DGE. Pero es un proceso reversible en tanto y en cuanto todos los actores se pongan de acuerdo: padres, docentes y autoridades, que antepongan a cualquier interés la responsabilidad de educar a niños y adolescentes, que deben ser guiados y obligados a estudiar, pues no se trata de una charla de iguales. El adulto debe hacerse respetar y el niño y el adolescente deben aprender ese respeto, que es parte de su educación”.
* Chilvi: “Creo que el sistema te obliga a promocionar chicos, pero ese sistema deberíamos ser nosotros mismos, recordar el paso por la escuela significa que pasaste a primer año de la secundaria con todas las tablas sabidas y ni tanto constructivismo, pero algo está fallando, nuestros métodos ya no son eficaces, nuestros niños y adolescentes están en otra sintonía y los resultados cada vez peores. Ah y la canasta básica es de 3500, o sea somos excluidos de todo”.
* Taty: “Imaginate a una maestra… que llega a la escuela dispuesta a enseñar, algo así como ‘La reina batata’ (si la escuela ha sido bendecida con el programa ‘Todos pueden aprender’, que es un enlatado que trajeron de Buenos Aires). Llega y los chicos empiezan a contarle: ese domingo hubo muchos tiroteos en el barrio, los del tal contra los del cual, saben, seño, no podíamos salir, después vino la policía, a la noche vio, hicieron operativos, a mi casa entraron, rompieron todo, nos rompieron los colchones seño, y le pegaron a mi tío, el discapacitado, creían que él tenía escondidas drogas, mi tío tiene a veces sobrecitos, pero son de talco seño. Usted sabe cómo son los porros, seño, bah, cómo no va a saber, todo el mundo sabe... El Juan vende, ahí cerca de mi casa, a los chabones, a las chicas también, le juro. Rompieron todo los cobanis, se llevaron a mi tío, mi abuela y las otras madres los insultaban y les tiraban piedras, pero es que rompen todo la yuta y se lleva a los que no hacen nada. Mi papá no pudo ir a trabajar por eso. Otro: mi hermano estaba esperando el micro y se lo llevaron, por averiguación dicen, se perdió el día del trabajo, mañana capaz que por estar preso lo despiden.
¿Ya vamos a tomar la leche, seño? ¿No tomaste nada, Joni? No seño, si no hay garrafas, vio en la tele que no hay garrafas... Mi papá salió a cortar unas ramas de los árboles, vio, pero estaban verdes, era una humareda, por eso tengo olor a humo. Igual no tomé nada, se acuerda que le dije que mi papá no pudo ir a trabajar, a cartonear, además todo está mojado, por la nieve.
¿Les gustó la nevada, chicos? Si, seño, un ratito, después se me mojaron las zapatillas y la ropa y no se secan, mi hermano de tercero hoy no va a venir, porque yo me puse las zapatillas de él. Además se entró el agua en mi casa. Yo vivo en los ranchitos seño, pasando el barrio. Había mucho barro en la calle.
¿Querés más leche, Yaqui? Si seño, las tortitas tienen gusto a crudas. Son las que trae el proveedor del gobierno. Debieran cambiarlo. Volvemos al rato, seño, le conté que a mi hermano se lo llevaron, preso. Si Joni, me contaste. El miércoles no voy a venir porque es día de visita. Mi mamá nos va a llevar a verlo. Joni, decile a tu mamá que no te haga faltar tanto. Es que tengo que cuidar la casa, si no, nos roban todo, unos días vengo yo y otros días viene el Joel.
En fin, estos diálogos, suceden en el día a día de muchísimas escuelas de Mendoza, también son la realidad de muchos chicos adolescentes de media. La escuela secundaria no estuvo nunca preparada para recibir a estos chicos, tradicionalmente era la escuela para la clase media, recibía a los chicos de la clase media que compartía su modelo y su cultura. El fracaso estrepitoso de la escuela media radica en que siguen apostando a un modelo, que ya no funciona ni en el CUC. Estos chicos, que llegan desesperados por ser escuchados, que no pueden aprender de repente ni la ‘La reina batata’, imaginate ‘Adán Buenosayres’, digo mal, no es que no puedan aprender, hay que buscar caminos alternativos para enseñarles. No sirve el sentate ahí y escribí, estudiá nene, desde la pág. 74 a la 78 que mañana tomo lección. Les doy 35 preguntas del práctico nro. 2, para que las respondan para mañana, busquen en libros, en Internet, en las enciclopedias. ¿En qué seño? Es urgente buscar caminos nuevos, de lo contrario seguiremos llorando sobre la leche derramada.
* Caescalante: “Soy docente y dentro del sistema educativo, somos únicamente utilizados para contener. Existen una gran cantidad de programas para volver a reinsertar al alumno que se autoexcluyó del sistema, pero yo me pregunto, si ese alumno volvió, ¿por qué no exigimos? ¿Por qué no tenemos normas legales para que si no alcanzan los contenidos básicos pierde el beneficio? ¿Por qué ya no se becan a los buenos alumnos que con sacrificio estudian? ¿Por qué no se controla si el becado ha mejorado en su rendimiento escolar? Esto no es difícil, sólo que no se atreven a impartir una política educativa de excelencia, que es distinto a rigurosa”.
* Taty: “De mitos y verdades. He leído con preocupación todos los foros y me admira que todos son tremendamente parciales. Los chicos no dicen nada, no usan esta forma de comunicación. Mayoritariamente los docentes parecen ser víctimas de una conjura en la que participan directivos, supervisores y gobierno, desde la cual se los obliga a promover a los chicos. Falso. Yo he sostenido un 24 % de repitencia institucional, fundamentamos y nadie me sancionó. Todavía estoy en el sistema dando batalla.
Otro mito, es que el profesor que más aplaza es el mejor y el más exigente. También puede ser el peor en lo pedagógico y que los chicos no le entiendan, no los sepa motivar, no les guste como da la materia. Nadie nació con la verdad bajo el brazo, la señora Cuco de la Escuela podría sentarse con su paralela y pensar en otras estrategias de enseñanza, digo, para empezar.
Otro mito: a los padres no les interesan sus hijos: falso. A la mayoría de los padres si les interesan sus hijos, lo que pasa es que si para el gobierno y sus funcionarios, cuyas dietas oscilan entre los 10.000 y más pesos, la educación no es prioritaria, porque milagros de Tinelli, lo va a ser para una pobre señora, cargada de hijos, a la que le pagan un subsidio con el que a gatas come. Es utópico el sólo pensarlo.
Llevamos sesenta años de clientelismo que nos han llevado a este estado de cosas: que una mamá que seguro quiere a sus chicos, pero les tiene que dar de comer y los 300 pesos eran para eso, no quiere que su hijo pase de grado. Es cruel. Pero, acaso ¿no hemos aceptado los docentes que el Estado en vez de tener presupuesto educativo para todos los actores y todas las escuelas por igual, nos dé el subsidio para el proyectito de la macetita de perejil? ¿No es lo mismo? Aceptamos unos pesos, que sirven este año, para un grupito de alumnos y no peleamos para que el presupuesto de educación sea el que fijan la Constitución y la Ley de Financiamiento educativo. Aceptamos los Planes Trabajar de la educación y no es para comer hoy.
* Guyfawkes: “No sé quién es Taty, pero aunque no comparta un par de cosas, la leo aquí desde hace como tres años, creo, y tengo un respeto grande por sus opiniones y por las convicciones que traslucen. En uno de sus buenísimos comentarios dice: "Si exigir y buscar la excelencia (qué empresarial que sonó) significa excluir y dejar afuera de la escuela, es muy malo. Elitiza y abre las brechas sociales". Dejando de lado lo de "la excelencia", concepto la mayoría de las veces manoseado pero no practicado, desde lo corporativo, me parece que su párrafo sintetiza lo que muchos no se animan a discutir: si elevar el nivel de exigencia es un factor de exclusión o, por el contrario, podría cambiar de signo inteligentemente para contribuir a la inclusión. La forma hipersimplificada en que a veces lo entendemos, se parece a una Catch 22. Quiero decir: Si no te exijo, te perjudico. Si creo que al exigirte te "dejo afuera" puedo pedirte tan poco que te deje afuera al empobrecerte por mi omisión. Si la brecha social está dada (en gran parte) por la posesión de saberes, si te los escamoteo lo que logro es sostener la brecha. Tiene muchas dimensiones el problema de la educación. Ésta es una de ellas, no menor. Aclaro por las dudas, que no pierdo de vista que la prioridad del educando (abstracción casi obscena) es si al salir de la escuela va a comer o no”.
* Monky: “Para nuestro Director General de Escuelas la misión de la escuela es "contener". Pero, ¿qué significa?: aguantar hasta reventar, dar amor, cuidar, aprobar a mansalva, retener a toda costa. Nada. Significa, bajo cualquiera de sus modalidades piadosas, claudicar, desentenderse, soportar y simplemente enlazar a los fugitivos, que dicen presente con el cuerpo, nada más. Significa distintas cosas según la procedencia social, desde un corral hasta un spa. Para el docente es una invitación a dejar el pico y la pala; porque educar ha dejado de valer la pena. ¿Cuándo comenzaremos a incluir, en serio, en vez de contener? Enseñar a leer implica disciplinar la mente -dicen los psicólogos cognitivos-, ¿cómo puede hacerse si cualquier forma de disciplina es condenada como represiva y dictatorial? ¿Cómo puede hacerse desde una profesión desprestigiada y mal paga? ¿Cómo puede hacerse en contra de padres que no se asumen como tales? Hay escuelas que lo logran, que establecen pactos y tienen proyectos, que convocan a los jóvenes a pensar y explorar. ¿Y si miramos esas experiencias exitosas?