Rcuerdo que cuando era chico y veía al Super Agente 86 con su zapatófono o a James Bond con el videoteléfono y esa ciencia ficción parecía algo de un futuro lejano, pero hoy no sólo es realidad sino que hemos superado aquella ficción ampliamente.
Los celulares ya no son teléfonos sino computadoras capaces de hacer de todo, videoteléfonos es algo de todos los días y la televisión digital, incluso en un reloj, es algo normal.
La tecnología nos ha cambiado la vida sin darnos cuenta casi. Si bien ayuda, cada vez hace que nos comuniquemos más en forma cibernética pero menos con nuestros semejantes. Yo veo chicos que chatean con el vecino de enfrente, pero no se cruzan la calle a conversar como lo hacíamos nosotros. La verdad, no sé si es tan bueno.
Hay un chiste muy común que dice "300 amigos en facebook, pero nadie va a tu funeral". Lamentablemente esto no está lejos de la realidad y la tendencia va en ese sentido.
Un viaje en avión se ha transformado en algo muy impersonal, donde todo está controlado por la electrónica o internet. Ya casi no existe el diálogo con el personal de embarco, con la persona del checking o la visita a la agencia de viajes.
Un viaje típico empieza con la búsqueda del viaje en internet, si tengo (¿se tiene?, ¿debería escribir en tercera persona impersonal?) tiempo lo busco yo mismo. Generalmente es lo mejor, sino dejo al programa de búsqueda que me diga qué combinacion existe para ir a la ciudad buscada y al precio que puedo fijar. Cuando la computadora lo encuentra, me manda un SMS o e-mail para confirmar a mi celular.
Cuando ya encontré, o la máquina encontro el pasaje deseado, confirmo la reserva y mi laptop envía un MMS a mi celular, nada de hablar con alguien para hacer la reserva.
Para el pago puedo usar mi tarjeta de crédito en internet o simplemente a la cuenta del celular que está ligada a la tarjeta. O sea, tampoco voy al banco, ni pago con plata en ningún lado ni hablo con nadie, todo funciona en forma electrónica, ni siquiera tengo que firmar un papel (eso es bueno para conservar los bosques) pero la computadora ya tiene registrada mi firma digital, por lo que no hace falta ni mover un dedo.
Para ir al aeropuerto puedo usar el auto o el tren. Si hace frío o calor puedo programar el auto para que encienda la calefacción o el aire acondicionado cinco minutos antes de ir al garage, o si no, llamo al auto con el celular y le pido que regule la temperatura mientras estoy tomando café. Apenas subo al auto, después de que me saluda y me dice la temperatura, se conecta automáticamente con el celular.
Si hay algún cambio, el auto me avisa que mi vuelo está retrasado o que hay mal tiempo en el lugar de destino o que puede haber problemas para combinar el pasaje: de esta manera, puedo ir más tarde al aeropuerto, si no puedo ir como en los viejos tiempos.
En el camino al aeropuerto, el sistema automático del coche me dice que estoy cansado y debería tomar un café, cosa que ya sabía, pero él te lo recuerda porque ve que tus ojos demuestran cansancio, por eso se activa el freno automático y se mantiene a distancia del coche de adelante para evitar accidentes.
Si hace frío el auto me avisa en dónde la ruta puede estar congelada; si esta oscuro prende las luces solo; si llueve, el limpiaparabrisas se activa solo de acuerdo a la cantidad de lluvia; si me salgo de mi carril, suena una alarma para evitar accidentes; la velocidad se regula en forma automática. Lo mismo que cuando entro al auto, reconoce mi llave y acomoda el asiento y los espejos si alguien lo ha usado, o sea yo casi no manejo, sino que sólo dejo que la electrónica haga todo, haciendo que se haga un poco aburrido ya que uno no hace casi nada.
De camino al aeropuerto le pido al auto que me reserve un lugar en el edificio de estacionamiento, se conecta con el celular, lo busca y cuando encuentra uno, te manda un mensaje con el lugar,y el precio: te lo lee en voz alta y sólo lo confirmo con la voz, sin necesidad de tocar un botón.
Al llegar al aeropuerto, voy al lugar que estaba reservado; para entrar al edificio de estacionamiento sólo pongo la pantalla del celular en el escaner de la columna y abre la barrera con el código del MMS, de nuevo sin hablar con nadie.
Claro que al auto se lo puede programar como al GPS para que tenga voz de mujer, de hombre o que sea gracioso u ordinario o que hable otro idioma. Una vez me pasó que un amigo francés me llamó mientras manejaba y el auto, no sé por qué se cambió todo a francés, ¡me costó casi media hora de charla con el auto para convencerlo de que volviera a hablarme en alemán!
Volviendo al estacionamiento, cuando llego al lugar para estacionar, si es chico, le puedo pedir al auto que se estacione solo, o sea suelto el volante y los pedales y él se encarga de estacionar (cosa que no me gusta hacer por que sino me siento un inútil).
Dejando el auto, subo al ascensor y voy al check in electrónico; si tengo equipaje, pongo el celular con el MMS del pasaje y la máquina imprime el ticket del equipaje, lo pesa y me dice si hay exceso de equipaje o no, pego el ticket y la máquina se “traga” mi equipaje y me voy al control de seguridad.
Muchos se preguntarán qué pasa si el celular se queda sin batería. Hay una ley que dice que todos los celulares nuevos tienen que tener cargadores compatibles y los autos pueden cargar la batería; además, en los aeropuertos hay estaciones de carga y si no todavía quedan algunos enchufes normales donde se puede recargar la batería.
¿Qué pasa si el celular se te cae y se rompe? Vas a cualquier terminal automática y con la tarjeta de crédito te imprime en el conocido y antiguo papel el código bidimensional del MMS, con el que se pueden abrir todas las puertas.
Si sólo tengo equipaje de mano voy directamente al control de seguridad. Ahí es la primera vez que veo a un ser humano que me pregunta las cosas clásicas: si tengo líquidos o una laptop y que me saque el cinturón y todo eso. En muchos aeropuertos hay controles de explosivos que los hacen con robots, o sea que el único momento en el que hablo con un ser humano es en el control de seguridad antes de pasar adonde están los robots.
Pasando ese momento único de contacto humano (aunque no sea muy divertido) puedo tomar un café en una VIP donde también abro la puerta con el MMS de mi celular y de nuevo no hablo con nadie; puedo entrar en la Wifi del aeropuerto y escribir este texto que puedo mandar también desde el avión a 12.000 metros de altura y a 900 kilómetros por hora mientras miro una película o repito una escena de acción que me perdí por mandar el e-mail o desde la lounge, donde hay decenas de personas que hablan con sus celulares o laptops pero nadie conversa con nadie, parece realmente un loquero, sobre todo la gente que habla con los celulares que tienen el micrófono escondido en algún lado y parecen locos hablando solos.
Lo mismo deben pensar muchos de mí cuando voy manejando y hablando con el auto, sin que nadie vaya sentado al lado.
En la lounge puedo tomar una ducha o usar una de las cabinas para dormir, que también se abren en forma electrónica, de nuevo no hablo con nadie.
Cuando llega el momento del embarque, el celular te avisa y vas a la zona de embarque donde abrís la barrera de nuevo con el MMS del celular para subir al avión sin necesidad de hablar con nadie.
Tu número de asiento está en el e-mail o MMS o SMS de la reserva y, si tenés suerte y el pasajero de al lado no tiene auriculares puestos de algún celular o mp3 o mp5, a lo mejor podés hablar con alguien; si no encendés el sistema multimedia del asiento y ves una peli, escuchás música, jugás algo o mandás e-mails.
Hasta que llega la azafata y te pregunta qué querés tomar, es la segunda persona con la que hablás después de tres horas y es un sentimiento medio raro.
Uno está con miles de personas alrededor, subiendo y bajando de los aviones, todos con sus aparatos electrónicos, todos muy ocupados, pero ya nadie habla con nadie, nadie se saluda porque estamos ocupados con nuestros mails, SMS o las cosas que nos da la electrónica.
La llegada el hotel no es mucho mejor: si la reserva está hecha en internet, sólo pasás tu tarjeta por la entrada y la máquina te imprime un papelito con el código para entrar al hotel y a tu habitación, abrís la puerta con el código digital, con la misma tarjeta abrís el asensor y vas a tu habitación, donde de nuevo abrís todo en forma electrónica sin ver a un solo ser humano.
Incluso en la mañana para el desayuno viene un robot entre las mesas que te pregunta si querés tomar algo de la bandeja que tiene en su cabeza, si bien el comedor está lleno se repite la misma escena de la lounge, todo el mundo está con su computadora o su Ipad leyendo el diario y es un silencio total donde nadie habla con nadie.
Todo muy tranqui, nadie se queja, pero nadie le interesa tampoco si te caés muerto en la mesa. ¿Esto es realmente lo que los seres humanos queremos con tanta tecnología ?
(*) Osvaldo Peinado es doctor en Ciencias Espaciales por la Universidad de Munich, Jefe de Operaciones de Tierra de la Estación Espacial Internacional (ISS, Internacional Space Station), Jefe del Centro de Control de Astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA, European Space Agency) e integra el grupo de científicos que diseña la primera misión tripulada a Marte en 2035 de la NASA.