Siguiendo con el análisis de la problemática educativa en la provincia, aquí ofrecemos tres testimonios muy valiosos para seguir debatiendo. En todos los casos, se trata de profesionales de la tarea docente, por lo cual, ofrecemos sus visiones sin interrupciones.
Raúl Herrero es maestro de grado, auxiliar de dirección de una escuela primaria y vendedor de autos. Alejandra Moreno es docente de enseñanza primaria y media y profesora de Lenguas, egresada de un terciario. Por último, Cecilia Sayavedra es licenciada en Ciencias de la Educación, magíster en Nuevas Tecnologías Aplicadas, docente Facultad de Educación Elemental y Especial de la UNCuyo y está, además, haciendo un doctorado en Educación en España. Vamos a ellos:
Raúl Herrero
“Hay una concurrencia de factores a la hora de analizar las fallas del proceso educativo. Tiene que ver el gobierno, la escuela, la familia… Y también los medios, que, en general, no están ayudando mucho a la educación y lo que yo veo todos los días son chicos que tratan de salir adelante. Al mismo tiempo, nosotros, como padres, depositamos en la escuela responsabilidades que son nuestras.
“Está claro que los docentes son dejados de lado por el Estado. La política educativa, de educativa tiene poco. Ahora, la escuela es contención; antes, había más estudio y valores. En definitiva, todos dejamos a los demás que hagan lo que es nuestro. Te pongo un ejemplo: los maestros rurales y los urbano-marginales tenemos que dar el desayuno y el almuerzo a los chicos y en esto perdemos mucho tiempo para la enseñanza.
“Los chicos tienen que salir de la primaria sabiendo cosas básicas: leer, escribir, interpretar consignas, hacer cálculos completos y la verdad es que llegan al secundario regularmente preparados y esto va más allá de la división entre públicas y privadas. Otra cosa: hace como seis años que no se dan a los docentes capacitaciones, con la excusa de que los chicos no tienen que perder días de clase. Y los docentes estamos desactualizados y también nos falta más evaluación.
“Para mí, la solución es invertir en educación: en mejorar las herramientas y los sueldos. No le podés pagar 1500 pesos a un maestro. A veces, en las escuelas, hacemos seis o siete llamados y nadie se presenta a tomar cargos por esa plata. Yo vendo autos, aparte y con un auto que venda, me hago dos sueldos de docente. No hay relación. El comercio incluso te paga más y tenés menos responsabilidades: no corregís y no hacés trabajo previo y posterior al del aula, que son muy grandes.
“Los funcionarios lo saben y por eso no ganan lo mismo que los docentes. En estos tiempos, no te conviene ser maestro”.
Alejandra Moreno
“A partir de los ‘90, la educación pública dejó de ser lo prestigiosa que era antes. A partir de 1992 y hasta el 2006, conocimos el desastre que fue la llamada Ley Federal de Educación, cuando se apuntó a la destrucción de materias y cada escuela ponía la modalidad que le parecía y se inventaban espacios curriculares. Está bien aggiornarse, pero no así, sin criterio. Todo era muy desordenado y permisivo entonces. Había que aprobar sí o sí a los alumnos, para después rendir cuentas a organismos internacionales que habían puesto plata para construir escuelas.
“Ahora parece que la escuela privada es más prestigiosa, al menos, así lo percibe el imaginario social, pero es cierto que hay escuelas públicas que trabajan de maravillas. Y que ha bajado el nivel tanto de las públicas como de las privadas. No obstante, cuando más desfavorecida es la zona donde está una escuela, más bajos son los resultados y el nivel de exigencia. Si se exige más, se obtienen mejores respuestas.
“Considero que no hay que dejarse espantar por la exigencia. Yo nota que, cuando más se exige, mejores son los resultados, porque los niños pueden más y responden más. Cuando no hay exigencia, pasa lo que pasa: hay chicos que llegan a la universidad sin tener ni siquiera el hábito de la lectura. Además, se perdió la cultura del libro: antes, por lo menos, había enciclopedia en los hogares; ahora, sólo en el mejor de los casos, tienen Internet, pero se ha perdido el libro en la mano. La DGE tiene que apuntar a que todas las escuela de la provincia tengan su muy buena biblioteca.
“Por eso, cuando alguien dice que hay chicos que no saben leer, debemos coincidir en que la escuela no es la única responsable. Agreguemos el hecho de que los sueldos tan bajos, que la gente no quieren ir a trabajar y hay alumnos que están sin clases mucho tiempo. A veces, tambalean las vocaciones. Este trabajo no es para cualquiera. No sólo hay que tener conocimientos, también hace falta tener actitud y valores
“Otro punto flaco es la capacitación. La DGE debe articular entre los ciclos y transmitir cuáles son los pilares para los chicos. A esto agreguemos la responsabilidad de la familia: para muchos, si el chico llega tarde o no, no importa. Hay que exigir también a los padres. Las reglas tienen que ser claras para todos, porque todos los involucrados deben preocuparse en una tarea fundamental para una sociedad”.
Cecilia Sayavedra
“Soy defensora de la educación pública, aún con las falencias que acarrea y que también existen en la educación privada.
“Ahora, también en lo educativo, vivimos cambios muy profundos, de la mano de las nuevas tecnologías. Por eso, se hace más difícil hacer un diagnóstico rotundo sobres si los chicos saben menos o no o porque leen menos o no. ¿Qué es estar informado en estos tiempos? La escuela no puede dar respuestas sola, frente a una configuración social diferente. Decir que los niños no saben nada o no leen, es simplificar la situación
“A partir de las nuevas tecnologías, los niños piensan de otra manera. Hay autores que hablan de los “nativos digitales”. Son nuevos perfiles de configuración de mentes, dados por el acceso a la computadora, al celular, a la play y otros aparatos tecnológicos. Los adolescentes ya ni usan el teléfono fijo. Juegan, se comunican, se informan, se hacen amigos, planifican salidas y tareas, se divierten, en la computadora. Esto implica una nueva forma de comunicarse y de utilizar la palabra. A nosotros, como adultos, nos toma tiempo darnos cuenta, que, por ejemplo, estar en la computadora varias horas, no significa necesariamente perder el tiempo. Esto configura (para el sector pequeño que tiene acceso a estas tecnologías) que la lectura no es el único modo de conocer. Para ellos, la cotidianeidad se construye desde otro lugar, desde otros entornos.
“A nosotros, los docentes y los padres, nos cuesta entender estos códigos. Nosotros tenemos otros indicadores Ellos naturalizan, aprenden a pensar desde adentro de estos sistemas sin el esfuerzo que nos implica a nosotros. Nuestra tarea es ver cómo los ayudamos para que aprendan mejor y que no sea solo el uso de procedimientos nuevos, sino que también sean críticos y accedan a otras formas de aprendizaje y construcciones de la información, como la lectura, claro.
“Como madre de adolescentes, veo lo complejo que son las etapas que atraviesan mis hijas y veo, muchas veces, que el esfuerzo es más mío, para entender ese nuevo mundo extraño. En este marco, aparece la educación pública como la que asume el desafío de que esa nueva educación pueda ser para todos: lograr una calidad de escuela que garantice el acceso a la cultura y a la educación para la comunidad.
“Por eso, loa escuela es el termómetro de lo que socialmente pasa y el problema es problema de todos y a todos nos involucra. Una política de Estado es clave: con inversión, recursos, infraestructura, cargos, buenos sueldos, variedad de perfiles. Y esto es una decisión macro, que excede a los docentes. Tarea de los docentes es lograr entusiasmar y comprometer a los alumnos en el proceso de aprendizaje, que los alumnos se vuelvan a enamorar de lo que aprenden. Tarea de los padres es que se involucren en la educación de sus hijos, como una cuestión cultural.
“La educación tiene que volver a ser una valor social, para eso, los padres tienen que volver a valorar la educación y a los docentes. Y crear condiciones para que los niños se generen hábitos de estudio. Hoy, están diluidos los valores sociales fundamentales y también hay falta de límites; nadie pone a los chicos en su lugar. La cancha no está marcada, se extendieron los límites y a los chicos les cuesta autorregularse, por eso, es tan importante el trabajo integrado entre docentes, padres y escuela.
“Desde los ‘90, la decadencia cultural ha sido terrible, no sólo en conocimientos específicos, sino en la falta de instrumentos para simbolizar la realidad: chicos que no se cultivan, no leen, no pintan, no van al cine, no hacen juegos recreativos y no van más allá de las necesidades específicas. Sólo buscan lo inmediato. En este contexto aparece la escuela como reflejo social de todo lo que nos pasa”.
Educación: el estado de las cosas (Nota II)
Seguimos con el análisis de la problemática educativa en Mendoza. Aquí, la opinión de tres conocedores del tema. Dice uno de ellos: "A partir de las nuevas tecnologías, los niños piensan de otra manera. Hay autores que hablan de los “nativos digitales”. Son nuevos perfiles de configuración de mentes, dados por el acceso a la computadora, al celular, a la play y otros aparatos tecnológicos".