Dice Bebe en “siempre me quedará “ -uno de sus hits más conocidos y por cierto, uno de mis preferidos- “… se me han caído los esquemas de mi vida, ahora, que todo era perfecto…” y algo así me pasó en estos días y me ha pasado con la mayoría de las elecciones que en mi vida hice por ignorancia. Y ahora que sé de este” no saber” que me ha acompañado en momentos cruciales de mi vida como la carrera por la que opté ser filósofa y no psicóloga, entiendo, que es esa misma ignorancia fue la que me llevó a empacar para este viaje en bicicleta que se inicia con un quiebre respecto de lo que es empacar. Un buen inicio en esto de aprender a des-aprender.
Es que he debido preguntarme qué es lo imprescindible para este viaje que reúne bicicleta y montaña. Y la respuesta no ha sido para nada fácil. En primer lugar porque un recurrido por parte de España y Francia en bicicleta ya dice del poco espacio que tendré para llevar… algo.
En primera instancia se me ocurre pensar en el recipiente que contendrá la ropa. Imposible pensar en valijas, ni aún la más pequeña. Ni hablar de bolsos. Claro está que si vamos con bicicleta lo que necesito son alforjas –además de casco y guantes, de luces delantera y trasera y equipo de herramientas que incluya llantas de por medio –por si algo anda mal con “cleta” y sí, le puse nombre pese a mi propia resistencia!-… y qué puede entrar en una alforja… digámoslo mejor, en un par de bolsillos, al menos la que tengo cuenta con un par de bolsillos de cada lado y uno, el que va sobre la parrilla, un poco más. Pues bien, allí podrían entrar al menos tres calzas llevo una larga y una corta con protección –es imposible hacer bicicleta más de dos horas sin un pañal entre las piernas!- unas tres remeras, una de manga larga y otras dos tipo musculosa- un abrigo, tipo rompe viento. Bien, hasta ahí… vamos con el bolsillo principal. Todavía tengo lugar en los laterales. Pienso en la dimensión perfumería. Perfume no, no es necesario, pero sí desodorante!!!! Shampoo y crema de enjuague, pero en sobrecitos… el frasco es demasiado… inolvidable el talco… pero al hablar de un mes -sí un mes- son indispensables tampones, toallitas húmedas, y esas maquinitas que se enchufan –porque sospecho que alguna vez me toparé con un enchufe- para dejar piel de rosa –se entiende que no hablo de cera, ni de afeitadora!-. Pues bien, hasta aquí todo lo que necesito para la “etapa cleta”.
El punto es que entre tanto y tanto habrá al menos un par de montañas antes del Mont Blanc. Necesito al menos una mochila con un equipo primera piel –algo así como un calzoncillo largo, que bien puede ser una calza, cancanes- y una remerita de manga largas –que en lo posible no sea de algodón porque tarda siglos en secarse la transpiración-. Sobre esa primera piel, un equipito de montaña, digo, pantalón y camperita –que bien puede ser de pollar-. Arriba el rompe viento. Guantes, visera y gorro… digamos que el espacio está casi repleto. Faltarían los zapatos de montaña, los bastones, la bolsa de dormir y un aislante para no estar tan cerca del piso… una carpa. ¡Cómo subo todo a la bicicletaaaaaa!!!!!!!!!!!!
Por lo pronto necesito una mochila que podría colocar sobre la alforja, atada. Tranquila. El equipo pesado podría ir a parte… porque claro… me olvidaba!!!!!!!!!!!!! A dónde meto la bicicleta para llegar hasta Barcelona!!!!! Y sí, tranquila!!! A no desesperar. Evidentemente tendrá que llegar desarmada junto al equipo pesado en un bolso tamaño baño!!!!!!!!!!!!.
Pues bien, es mi primera vez en el trámite!!!! Ya en el aeropuerto, con los bolsitos listos –léase alforja, mochila y bolsón con el equipo de montaña además de la bicicleta- la cosa despachar todo excepto alforja y mochila. Ni hablar!!!! Sólo la bicicleta pesaba 14 kilos y se permiten hasta 23 sin pagar sobre peso para despachar y 8 como equipaje de mano. Al parecer he llevado cosas de más. Pues debí abonar un sobre peso 180 dólares. La cláusula “equipaje deportivo” no existe para ninguna línea aérea. Intenté dejar algunas cosas, pero ¿qué es lo imprescindible? Una vez en el albergue, el primero que me alojó en Barcelona, me percaté debajo de la ducha, de que no contaba ni con toalla, ni con peine, ni con adaptador para la maquinita depilatoria!!!
En fin...
¿Qué equipaje llevar en tu bicicleta?
Vas a hacer un largo, largo viaje en bicicleta por rutas de Europa. ¿Qué llevás?, ¿qué elegís llevar que puedas cargar en tu bicicleta? Agreguemos el hecho de que quien se hace esta pregunta es una señorita... Aquí, una propuesta antes de empezar a pedalear.