La pesadilla de Gustavo Cerati

A una semana del accidente cerebro vascular del cantante argentino, los médicos aseguran que podría quedar con secuelas en la mitad de su cuerpo.

Su estado es estable, seguirá internado en Venezuela. Foto: Flickr
Su estado es estable, seguirá internado en Venezuela. Foto: Flickr

Fue el sábado pasado que comenzó la pesadilla. Apenas terminó su show en el estadio de fútbol de la Universidad Simón Bolívar -con el cual dio por terminada la gira FUERZA NATURAL que lo llevó por varios países de América y Europa-, el cuerpo le jugó una mala pasada a Gustavo Cerati.

Tras una noche de dura juerga el viernes y un show al día siguiente en el que regaló trozos de alma con cada acorde de su guitarra, el intérprete de CANCIÓN ANIMAL, HOMBRE AL AGUA, CUANDO PASE EL TEMBLOR y DEJA VOU se bajó de la tarima y se dirigió a su camerino, donde un grupo de personas lo aguardaba para compartir abrazos y vítores.

"Apenas se terminó el concierto, que estuvo buenísimo, Gustavo se fue al camerino", hace recuento Santiago Otero de lo que sucedió aquella noche. "Allí nos encontramos todos, los integrantes de la banda, su mánager Nando -Fernando Travi-, mi esposa y yo. Y estuvimos hablando aproximadamente media hora acerca de su última visita a Venezuela, de las playas que habíamos visitado, y de lo bien que lo habíamos pasado", agrega.

Una charla que, recuerda Otero tratando de llenar los espacios en blanco que han quedado en esta trágica historia, fue interrumpida por Sergio, director técnico del concierto, a quien se le ocurrió fotografiar a Cerati con sus músicos. "Mientras tomaban la fotografía, fue que Gustavo dijo que se sentía mal", rememora.

Claro que no iba a imaginar Santiago Otero el huracán que se le iba a venir encima minutos más tarde. "Nosotros pensábamos que era normal, que se trataba de una descompensación producto del ajetreo del concierto, pero igual llamamos a los paramédicos que estaban prestando sus servicios junto con Polibaruta, para que lo atendieran. Y la recomendación fue que lo lleváramos a la clínica. Así que en menos de una hora estábamos en la emergencia del Centro Médico Docente La Trinidad", cuenta el empresario, quien se llevó una sorpresa cuando le notificaron que Cerati tenía que someterse a una lluvia de exámenes y quedarse hospitalizado.

Herminia Fernández, de 33 años, lo conoció personalmente pocas horas antes del concierto, gracias a un concurso convocado por Evenpro. "Le dije: '¡Hola, mucho gusto!'. 'Hola, sí, rompamos el hielo', respondió él". Pero hay una frase que se ha instalado en la cabeza de Herminia desde que se enteró que Gustavo Cerati había sido internado en la clínica.

"Me van a disculpar, pero estoy un poco resfriado", recuerda haber escuchado. Ahora que lo piensa, notó al cantante un tanto escaso de ánimo. Sin embargo, aclara: "No fue pesado ni antipático, más bien fue amable, pero no se veía que tuviera mucha energía".

También recuerda que lo vio ensayar y probar sonido: "En un momento paró su interpretación para decir: '¡Una Polar, por favor!'. Y en vista de que nadie lo atendía repitió: '¡Será que me pueden traer una Polar!'. '¿Será muy difícil conseguir una Polar en este país?'".

Un episodio isquémico transitorio, sentenciaría públicamente el equipo médico, encabezado por Vladimir Fuenmayor, para tratar de acallar los rumores y especulaciones que ya se habían desbordado a través de Twitter, y que insistían en que Gustavo Cerati presentaba problemas motores, de habla y sensibilidad a su llegada al centro hospitalario. Una ola de rumores que, sin embargo, no tardaría en confirmarse.

"Es verdad que había ingresado con problemas de movilidad y de habla", aclara Ana -nombre ficticio, porque ella no quiere ni que la nombren-, que vio el domingo a Gustavo Cerati, sí, en la habitación de la clínica, adolorido, sí, con problemas de habla, también, quejándose de dolores en el brazo y la pierna derecha, pero aún con ánimo para pedir una arepa de desayuno y hasta ducharse a solas. "Es verdad que no estaba bien, pero tampoco parecía estar malísimo de salud. Tanto que se paró, comió, se bañó, y habló con todos los que estábamos allí. ¿Quién iba a adivinar lo que iba a suceder más tarde?", pregunta ella.

Y Otero lo confirma: "El domingo hasta quiso desayunarse con arepas. Más de una vez lo escuché decir que le encantaban. No estaba perfecto, pero más bien pensamos que se estaba recuperando. Nunca jamás se nos ocurrió a mí ni a los músicos, que no se apartaron de su lado en ningún momento, y que no sabemos de medicina, que Gustavo podía empeorar". Pero así fue. Desde el lunes el estado de Cerati cae en picada, razón por la cual los médicos lo trasladan a la unidad de cuidados intensivos, lo intervienen quirúrgicamente y le inducen un estado de coma con la venia de su hermana Laura, quien había aterrizado horas antes. El diagnóstico: un accidente cerebrovascular severo.

Su familia, los músicos y millones de personas en el mundo, no lo creen aún, y prefieren aferrarse al último parte médico, que aunque minísculo, parece haber dejado entrever una luz al final del túnel. "Me verás volver", como dice EN LA CIUDAD DE LA FURIA.

Tras el accidente, las secuelas en el cuerpo

Hay palabras que se repiten una y otra vez desde que Gustavo Cerati fue operado: paciencia, lentitud, espera. Ayer no fue la excepción. Los médicos venezolanos que lo atienden dijeron que no hubo cambios en su estado con respecto al viernes, algo que no deja de ser positivo porque significa que no hubo retrocesos. También aventuraron que deberá permanecer por lo menos quince días más en terapia intensiva, aquí o en Buenos Aires. Mientras tanto, su familia está tranquila, organizándose para lo que va a ser un largo proceso.

Hay dos grandes interrogantes que todavía nadie puede responder: cuáles serán las secuelas que sufrirá Cerati y cuándo será trasladado a Buenos Aires. En cuanto a lo primero el director del Fleni, Ramón Leiguarda, señaló que podría tener "dificultades en el hemicuerpo derecho y trastornos del habla". Antonio Martinelli, jefe de terapia intensiva del Centro Médico Docente La Trinidad en cambio, prefirió ser más cauto: "Lamentablemente nadie puede contestar cómo va a estar. Para eso hay que esperar y el tiempo lo dirá". Sobre lo segundo, se estima que ese viaje no se produciría hasta por lo menos dentro de seis o siete días.

Al evaluar el episodio que provocó el accidente cerebral del vocalista, Leiguarda consignó que "seguramente tuvo una disección arterial, que en personas jóvenes se producen a veces por causas desconocidas o movimientos bruscos de la cabeza".

"La tomografía que se le hizo no mostró cambios con respecto al día anterior, lo cual hasta cierto punto es bueno", indicó Martinelli en la ya habitual conferencia de prensa del mediodía en la puerta de la institución.

Martín Larumbe, empleado de la empresa que produce los shows de Cerati, contó que los familiares del cantante están, dadas las circunstancias, de buen ánimo.

Fuente El Universal de Venezuela/Clarín