Los limpiavidrios de Ulises

Alguna vez, como muchos otros seguramente, me molesté ante su presencia. Reflexionando me di cuenta que en realidad me molestaba (y estaba dispuesto a todo, especialmente si se trataba de muchachones) cuando me “avanzaban” el auto de “prepo”. Es cierto que es una actividad que irrumpió en escena violentamente y a veces no de buenas maneras; pero, el tiempo acomodó las cargas y hoy creo que muy pocos dejan de verlo como un trabajo digno; es cierto, tal vez no sea “el” trabajo pero, es lo que hay. Y ese “lo que hay” se lo debemos a alguien o dicho de otra forma: de ello alguien es responsable. Sí, es responsable, digo, porque estamos hablando de un país con todos los recursos, tierras incultas, materias primas que parten crudas del país enriqueciendo a unos pocos porque no se “las pone en valor” y tantas otras “variables económicas y productivas” como les gusta decir a los “especialistas” en mercados.

Sin embargo, para una franja muy importante de la juventud, además de todo lo que está afuera de la ley, es lo que hay. Claro después viene todo lo demás: ¿y qué vamos a hacer?; ¿repartir anticonceptivos? No da resultado; vean sino a Europa que cierra escuelas porque no hay niños, está entrando en crisis por la sencilla razón que -si bien hay lugar físico para todos- lo que no hay es poder adquisitivo para todos.

Así llega el estallido que a todos les llega tarde o temprano; Estados Unidos viene zafando porque atesora todo el poder (maquinaria financiera y militar) entonces está demorando la caída, a la cual evita, obviamente apoyándose en los demás (países pobres y con recursos naturales). A esta altura lo que casi nadie duda es que el sistema capitalista neoliberal perverso, además de estar llevando al límite de lo posible al equilibrio ambiental, ha puesto al mango la paciencia del resto del mundo y con ella la paz. Se ve claramente que las salidas cada vez se complican más.