Hechos que no hicieron Patria

De Sobremonte a Cromañón, del exilio de San Martín a la Guerra de Malvinas, tres periodistas relevan doscientos hechos trascendentes y poco tranquilizadores de nuestra historia nacional por los cuales no somos hoy el país que soñaron los hombres de Mayo de 1810.

Los finales trágicos de los próceres se repiten. Foto: www.arteargentino.com
Los finales trágicos de los próceres se repiten. Foto: www.arteargentino.com

Entre tanto batiburrillo en torno del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, entre tantas historias rescatadas, novedades editoriales y notas de opinión, destaca el libro El otro Bicentenario. 200 hechos que no hicieron Patria.

Los periodistas Gustavo NG, Néstor Restivo y Camilo Sánchez se propusieron compilar “hechos que quizá podrían haberse evitado y que terminaron conformando ese clima tan inefable que llamamos, de apuro, la argentinidad”.

Se trata de un itinerario ecléctico y arbitrario que ha buscado “la empatía y no el lamento, el golpe de humor y no la queja, la perplejidad ante una tendencia y no la bajada de línea”, explican.

Si la definición de Patria es la “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que un individuo se siente ligado por vínculos afectivos, culturales, históricos y jurídicos”, la Patria que refleja este trío de periodistas está más ligada a la idea de patriotismo –el amor que una persona siente por su tierra natal o adoptiva- o, mejor dicho, a los rigores que padecieron los patriotas argentinos y al total desembozo con que los falsos patriotas hicieron gala de la  falta de él.

El volumen, que acaba de lanzar Aguilar, recorre una línea que va desde la huída de Sobremonte con el tesoro a las valijas de Yoma y Antonini; desde la muerte de Moreno, Belgrano, San Martín y Alberdi hasta las muertes de José León Suárez, las de la Patagonia Rebelde y las de los desaparecidos; desde el primer empréstito de la Baring Brothers, a las constantes intervenciones del FMI pasando por el Rodrigazo y el Corralito; desde la guerra contra Paraguay, la tensión militar con Chile y la guerra de Malvinas; desde el nombramiento de Jorge Luis Borges como Inspector de aves de corral y conejos en las Ferias Municipales a la prisión de Jacobo Fijman y del mendocino Antonio Di Benedetto.

No faltan los nombres de Juana Azurduy, Camila O`Gorman, Eva Perón, Lola Mora ni Mirtha Legrand. Tampoco los de Cándido López, Roberto Arlt, Tato Bores, Piazzolla ni Ernesto Sabato. Ni los de Ernesto “Che” Guevara, Grondona, Neustadt, Quarracino ni el padre Grassi. Cada una de estas personas es vista a través de la red de contrastes entre el talento y la pobreza, la lealtad y la traición y las luces y las sombras de las que no escapa ningún argentino.

Los autores destacan que podrían haber escrito un libro con doscientos aciertos históricos. Pero que “la idea, en medio de la marea patriotera del Bicentenario, fue patear un poco tablero”.

Y agregan. “Quisimos resaltar algunas constantes en nuestro ADN: los finales trágicos, en el exilio, en la pobreza, la cárcel, el olvido de otrora grandes héroes”.

Estos fragmentos sirvan de muestra de la irónica y explícita intención de los autores.

Primeros sueños de Mayo apagados: calla Castelli

1812. Juan José Castelli, el “orador” de mayo, vocal de la Primera Junta como su primo Manuel Belgrano, era el encargado de llevar la Revolución al Alto Perú. Allí, los intentos anteriores habían fracasado y patriotas como Túpac Amaru y Micaela Bastidas habían sufrido la muerte en el intento; antes, sus lenguas cortadas por los realistas. Castelli volvió a Buenos Aires tras la derrota de Huaqui y el Triunvirato lo procesó y encarceló. Afectado de cáncer de lengua, él, que era la voz del movimiento revolucionario, moriría el 12 de octubre de 1812. Dijo entonces: “Si ves al futuro, dile que no venga” (…)

“Yo argentino”: nace la Liga Patriótica

1919. Después de la Semana Trágica, los parapoliciales o “guardias blancos” se institucionalizan en la Liga Patriótica Argentina, nacida en la sede del Centro Naval. Su presidente hasta 1946 será Manuel Carlés. A la caza de los “enemigos extranjeros” y de los progroms, la poco edificante respuesta del pueblo fue “yo, argentino”. Hubo numerosos ataques a obreros de izquierda, entre ellos el del 1 de mayo de 1921 en la llamada Masacre de Gualeguaychú hecha a caballo y fusiles, con la bandera argentina bien alta. Carlés la llamó “gloriosa clarinada”. Pocas décadas después, a principios de los años sesenta, la constante replicaría con el grupo Tacuara, mucho más complejo y mezclado de corrientes ideológicas que la Liga, pero con vertientes antisemitas e igualmente violento (…).

Un invento argentino: la picana

1931. Picana eléctrica Stun Baton recargable. Este dispositivo está diseñado para neutralizar al delincuente. Un artículo que con sólo escuchar el sonido y verlo ya intimida al maviviente. Posee los siguientes efectos: potencia 700.000 V3mA – Ionizante; ½ segundo: el delincuente comienza a sentir dolor, contracción muscular y empieza a entrar en shock; 1 a 2 segundos: comienza a sufrir espasmos musculares y se inicia un estado de desorientación mental: 3 a 5 segundos: tiene pérdida del equilibrio, no tiene control muscular ni de esfínter y sufre de una total confusión mental (…).

Patricia Rodón