Luego de siete horas de travesía, los cerca de 4.000 jinetes llegaron a la Difunta Correa para completar la 21ra edición de la Cabalgata de la Fe. Y lo hicieron junto a visitas especiales, como miembros de la Guardia de Honor de Granaderos a Caballo y el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.
Arrancaron antes de que salga el sol, ataviados con ponchos y botas. A las dos horas de camino tuvieron que cambiar el atuendo por camisa y alpargatas. Pero recibieron jugos, gaseosas, mate, semitas y sopaipillas de parte de la gente que, también apretujada bajo cualquier sombra, aguardó su paso para alentarlos con aplausos y gritos.
Haciendo señas con una bandera argentina, una familia les indicaba a los gauchos que tenían jugo fresco para convidarles. Invitación que casi todos los jinetes aceptaron gustosos, provocando que la cabalgata volviera a detenerse como lo hizo unas cuantas veces antes y por el mismo motivo: aceptar bebidas frescas para mitigar el calor que a eso de las 10 de la mañana era insoportable. Tanto para los gauchos como para la gente que se ubicó en la ruta para verlos pasar.
Algunas familias a esa hora ya tenían el asado listo para invitar al gauchaje con un pedazo de pan casero. Otras, a pesar del calor, les convidaron mate con sopaipillas para mantener la tradición.
Fuente: Diario de Cuyo