Efecto "Botineras": lectores y lectoras de MDZ confesaron su sexualidad

Inusitadamente, la encuesta de MDZ sobre experiencias homosexuales de nuestros lectores y lectoras tuvo un gran éxito. Revelaciones interesantes sobre el fenómeno de "Botineras" en, al menos, quienes leen este diario. Así como otras series de TV sirvieron para "destapar" temas sociales, ya se percibe este nuevo fenómeno. Decilo: entrá y opiná.

La serie de TV abrió el debate.
La serie de TV abrió el debate.

Desprejuiciados como pocas veces, menos de la mitad de los lectores de MDZ que participaron en nuestra encuesta sobre “experiencias homosexuales” se anotaron como exlusivamente heterosexuales.

Así planteados los resultados, un gran porcentaje demostró contar o bien con experiencias gay, o curiosidad por gente del mismo sexo y hasta frustración por no poder haber encarado la vida con una relación homosexual.

No es común que la gente se exprese con tanta libertad sobre temas tan íntimos. MDZ entendió, al hacer que sólo pudiera votarse una vez en esta encuesta y al destacar el anonimato absoluto del votante, que podríamos ser, tal vez, los únicos destinatarios de una confesión que muchos y muchas buscaban hacer y no encontraban en dónde volcarla.

Así como en otros momentos series televisivas lograron concientizar en torno a la trata de personas o a los bebés que se apropiaron los militares y sus cómplices civiles de los últimos gobiernos autoritarios, es posible que “Botineras” haya despertado la inquietud de que personas que permanecían “en el placard” quieran salir de él y vivir plenamente, como les dicta su conciencia, la sexualidad.

Según los resultados de la encuesta de MDZ, el 44,3 % de los votantes afirmó: “soy y seré heterosexual siempre y no tengo dudas”. Esta es la opción que ganó. Pero habían otras 9.

Algo diferente, entendemos, es la consideración moral a la hora de votar, ya que puede estar indicada por una formación rigurosa o condicionamientos de tipo religioso que generalmente impiden siquiera aceptar en secreto su propia consideración. 5,9 % dijo que “jamás probaría porque está mal”.

Aquellas entre las que se aceptó la propia homosexualidad, cierta tendencia o curiosidad, sumaron 45,7 % de las respuestas.

A esto último hay que sumarle gente que “probó y no le gustó”: tuvo la inquietud, lo hizo y por algo, abandonó y cambió de idea. Fueron el 4,2 % de los votantes.

Hay gente que, directamente, se considera “bisexual”: así lo aceptó el 5,2 %.

Los que “ejercen” la homosexualidad, aceptan que probaron y les gustó. Son el 16,9 % de los votantes.

Mientras que los que probaron, les gustó y abandonaron por prejuicios (propios o ajenos) hay un 3,8 % de los lectores que participaron de la encuesta.

Los que mantienen una doble vida heterosexual y homosexual son diferentes a los que se consideran abiertamente “bisexuales”. Lo entendimos así, porque esto último implica aceptarse como gay sólo frente a su/s parejas gay y negarlo para el resto del mundo, teniendo, además, pareja heterosexual. Los que adhirieron a esta consigna completan el 3,6 % de las respuestas.

En tanto, hay unos cuantos que se quedaron con las ganas: 2,9 % indicó que “miré con cariño a alguien, pero jamás me animé”. Admiten que “tienen una deuda pendiente” con su plenitud sexual.

Y a estos últimos hay que sumarle aquellos/as que aseveraron anónimamente que “siempre quise probar, pero no me animo”: 3,3 %.