Emilio Maya, el mendocino que trabajó durante años como informante secreto para los Servicios de Inmigración y Control de Aduanas y que luego fue detenido por ser indocumentado, y su hermana Analía, obtuvieron el indulto, por lo que podrán quedarse en los Estados Unidos. Su caso, conocido pocos días atrás, generó conmoción, y una gran repulsa de la comunidad hispana de EEUU tanto como de cientos de mendocinos que opinaron en los foros online, y que incluso llamaban a los Maya a su negocio neoyorquino para insultarlos.
La solicitud de Emilio Maya para aplazar su proceso de deportación fue garantizada después de que el legislador Maurice Hinchey solicitó al Congreso que Maya, de 34 años, y oriundo de Guaymallén, y su hermana Analía de 30, recibieran garantías sobre su estatus legal en el país.
Los Maya, que llegaron a Estados Unidos como turistas en los años 90 y se quedaron, manejan un pequeño café en el poblado de Saugerties, cerca del río Hudson, ubicado en el distrito de Hinchey, NY. El negocio se llama “Tango Café” e incluso allí trabajan algunos mendocinos, según pudo saber MDZ Online.
Emilio era un bombero voluntario, y Analía hacía de intérprete para la policía local, lo que supuso que iniciara el contacto con los servicios de inmigración, conocidos como ICE, por sus siglas en inglés, según consigna un despacho de la agencia AP publicado hoy sábado por varios medios.
Los hermanos se introdujeron en el mundo de los informantes confidenciales a través de un amigo, el agente de policía Sidney Mills. Con la esperanza de que los hermanos pudieran lograr documentos legales, Mills los presentó a otros agentes del ICE en el 2005 y estuvo presente en algunas de sus operaciones como informantes encubiertos.
Durante los siguientes cuatro años, los Maya arriesgaron su seguridad personal trabajando muchas horas como informantes, incluso llevando micrófonos bajo la ropa. Se infiltraron en una red de prostitución, trabajaron en una fábrica que contrataba empleados indocumentados y ofrecieron información en operaciones de tráfico de personas y pandillas.
Sin embargo, en lugar de recibir el prometido visado "S", que puede conllevar un estatus de residencia permanente, ICE les dijo el año pasado que su información ya no servía y que podrían ser deportados.
“Después de haber sido tratados injustamente por largo tiempo y haber sido amenazados con la deportación inmediata, la familia Maya recibió hoy esperadas buenas noticias”, dijo Hinchey cuando el aplazo fue anunciado el jueves.
Una extasiada Analía gritó “eso son noticias fantásticas” durante una entrevista telefónica e inmediatamente empezó a planear una celebración en el Tango Café.
La lucha de los Maya captó la atención internacional tras un artículo de The Associated Press que detallaba su historia. Aunque habían prometido al ICE nunca hablar públicamente sobre su trabajo, los hermanos dijeron que hablaron con Hinchey por miedo y desesperación.
El congresista, quien ocasionalmente come en el café, intervino de forma directa después de que Emilio fue arrestado el pasado noviembre y encarcelado durante 15 días.
Ahora, los Maya podrá residir en Estados Unidos de manera permanente, ya que está en trámite su documentación. Lo difícil para ellos será enfrentar los ánimos de la comunidad hispana, como la de sus propios coterráneos mendocinos, muchos de ellos en situación desesperante también en los Estados Unidos.
Esta semana, después de conocerse la historia, los Maya debieron retirar de sus perfiles de Factbook direcciones y teléfonos, porque recibían llamados furiosos de muchos mendocinos, incluso, que querían insultarlos. Pero, finalmente, para esta familia hubo final feliz.
Los mendocinos que espiaban para Migraciones logran quedarse en EE.UU.
El Congreso les garantizó la permanencia con un indulto, hasta que se terminen de tramitar sus papeles. Trabajaron durante años como informantes del servicio de Migraciones de EEUU, y ahora los querían deportar. Son oriundos de Guaymallén, y aún tienen familia y conocidos en la provincia.