Bombachitas de colores… ¡y mucho más!

Ya sean supersticiones, cábalas o rituales afianzados, cada vez son más l@s mendocin@s que se animan a consignas locas para asegurarse diferentes resultados que tienen que ver casi con lo “mágico”. ¿Qué color de ropa interior usar en año nuevo? ¿Por qué el brindis debe ser diferente? ¿Cómo atraer la plata? ¿Y el amor? ¿Y el buen sexo? Entrá en esta nota y enterate. Animate a contar tu propia cábala.

El 31 de diciembre es un día de reunión y buenos deseos a nivel mundial.

Supera incluso a  la Navidad, pues este es verdaderamente universal y, aunque en algunas religiones los años se cuenten en forma diferente, no celebra el nacimiento de una deidad; sino que marca el comienzo de un nuevo año para todos los habitantes de nuestro benemérito planeta.

Es por esto que, además de los consabidos brindis y bellos augurios, muchos mendocinos se animan a organizar los ritos, ceremonias o cábalas más diversos en pos a lograr una “atracción” esotérica de lo preciado para el nuevo ciclo de vida.

A continuación, una recopilación de los rituales más practicados en nuestra provincia.
 
Pasear la maleta. Obviamente, una valija simboliza futuros viajes. El ritual consiste en salir de la casa con una maleta y caminar por un buen rato con ella (dar una vuelta manzana, pasearla por la plaza, o algo por el estilo). Ah! Y si se trata de un viaje romántico, hay que salir a hacer el ritual junto a quien querés que te acompañe.

Limpieza de la casa. Para eliminar las malas energías, le incluso alejar la presencia de enemigos personales o familiares, nada mejor que hacer, el día 31, una limpieza en toda la casa: barrer con fuerza hacia fuera expulsa lo malo. También es importante deshacerse de lo que ya no sirve o no se usa, para recibir el año totalmente limpio.

La tristeza, afuera. Tirar un vaso de agua desde la puerta de casa a la calle simboliza expulsar de la vida las lágrimas, las penas y la negatividad.

Yoko Ono y una variante del rito de las manos de

cartulina: en su obra viva "el árbol de los deseos", se

escriben anhelos en pedazos de papel y se cuelgan.

Pegarse a la vida. Dibujar las siluetas de las manos, recortarlas y colgarlas en un árbol como si fueran frutos del mismo tiene que ver con la necesidad de aferrarse a la vida, de manifestar el deseo de seguir anexado al mundo viviente. Aclaración: el árbol, sin discusión, debe ser natural y estar plantado en el suelo.

Ropa interior superpoderosa. Ya seas hombre o mujer, la importancia del color de tu ropa interior es fundamental a la hora de especificar cuál es el deseo principal que querés que se te cumpla.

El calzón rojo es, obviamente, para llamar a la pasión, la aventura sexual desenfrenada. Para buscar, en cambio, el amor verdadero, el calzoncillo o la bombacha deben ser rosas. Si lo que se desea es dinero, éxito y mucha suerte, se debe usa ropa interior amarilla.

El color verde es para procurar buena salud, el blanco si lo que se desea es la claridad y el naranja para invocar que la inteligencia nos acompañe todo el año.

¡Ojo! También pueden utilizarse velas de esos colores, cuando la petición es colectiva (de una familia, por ejemplo) y no solo personal.

Al cielo. Para enviar un deseo "hacia lo alto", se compran un globo blanco -preferentemente, sino no interesa- y se infla con gas. Se escribe el anhelo más profundo para el año que comienza y se lo suelta.

Money, money, money. Para centrar la energía en la prosperidad económica, el rito es colocar una moneda en el zapato o, por lo menos, tener un billete suelto en el bolsillo (no en la billetera) al dar las doce, y tocarlo en ese momento (es decir, recibir el año con la mano en el bolsillo).

Si se prefiere una opción en la que no se involucre tener dinero en la mano, comer una cucharada de lentejas cocidas justo a las 2, para recibir el año nuevo, asegura también un año lleno de abundancia.

Otros afirman que teniendo encima un monedero rojo con 13 monedas doradas se alcanza el buen pasar para todo el año. Sin embargo, la más celebrada costumbre es  aventar al cielo 12 monedas de la misma denominación justo a las 12 de la noche.

Brindis especial. Debe ser con espumante –las burbujas simbolizan alegría, vivacidad, diversión- y “cruzado”. ¿Qué significa? Los brazos de los que brindan deben entrelazarse, para estrechar vínculos. El simple choque de copas no vale.

Doce veces. Uno de los rituales más populares que existe es el de “las 12 uvas”, el cual consiste en empezar a comer 12 uvas a la llegada del año nuevo, de tal manera que consumas una uva por campanada del reloj y vayas pidiendo un deseo por cada una de ellas. Algunos dicen que vale también hacerlo con pasas de uva.

Si específicamente lo que querés es atraer el matrimonio, sentate y parate en cada una de las 12 campanadas del reloj.

Cuenta regresiva. Es el rito más simple de todos: al faltar 60 segundos (o 30, para los menos pacientes) todos los presentes en al reunión cuentan hacia atrás y van subiendo el tono de voz conforme se acercan al final. Ese “tres, dos, uno, cero” es a viva voz, gritando y cerrando con un aplauso, para encontrarse con el nuevo año llenos de energía.

Atado a tu amor. Como dice la canción de Chayanne, si querés que cierta persona te asegure su amor, amarrá con una cinta roja una foto suya y dormí esa noche con ella bajo tu almohada.

Papel quemado. Si tu intención es borrar las cosas negativas del pasado, escribilas en un papel y quemalo para que no se repitan en el nuevo año.

Ropa blanca: Se relaciona con alejar las enfermedades y atraer la buena salud. En muchos países es costumbre vestirse todo de blanco para recibir el año nuevo.

Con el pie correcto. Es sabido que entrar con el pie derecho a un lugar, o levantarse con el pie derecho es fundamental para los supersticiosos. En este caso, la adaptación de esta costumbre tiene que ver con esperar el último minuto del año y el primer minuto del siguiente parados solo en el pie derecho, para asegurarse una época sin problemas.

Ahora… puedo afirmar casi con certeza absoluta que la mayoría de los lectores que recorrieron esta lista un poco chistosa, un poco ridícula; piensa que son tonteras. Sin embargo, también una gran mayoría de ellos practica alguna de estas –u otras- consignas. ¿Por qué nos apegamos a los ritos? ¿Cuál es la necesidad, si racionalmente afirmamos que son un bolazo?

Eso es tema para la columna del próximo sábado. ¡Se las dejo picando!