Leandro Villavicencio, un ex enfermero del Hospital Universitario Austral de Pilar, fue condenado a una pena de 10 años de prisión al comprobarse la denuncia efectuada por una joven paciente, quien fue abusada por el sujeto dentro del establecimiento tras concurrir afectada por una infección gastrointestinal.
Se trata de un fallo del Tribunal Oral Nº5 del Departamento Judicial de San Isidro, integrado por los jueces Mario Koan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia, los que consideraron que el acusado fue responsable de “abuso sexual ultrajante, con la agravante de haber provocado un grave daño en la salud de la víctima”.
La chica, de 22 años al momento del traumático hecho, brindó un desgarrador testimonio durante el debate oral, desarrollado esta semana en san Isidro. Su aporte resultó clave para el resultado condenatorio, sumado al trabajo pericial desarrollado en la instrucción.
Testimonio del horror
“Porque me miraba fijo, hasta que en determinado momento Villavicencio me gritó, cuando se molestó porque gritaba mientras me violaba”, relató la joven al brindar testimonio en el Tribunal, recordando la manera en que resultó intimidada por el depravado. En el marco de su intervención, la muchacha interrumpió el relato en reiteradas ocasiones, ya que se quebraba y rompía en llanto.
El hecho ocurrió el 22 de julio de 2009, cuando la víctima concurrió al Hospital Universitario Austral, de Pilar, debido a dolores que sufría en el vientre. La chica llegó al predio acompañada por algunos familiares. Mientras esperaba ser atendida, llegó el camillero, quien le informó a la joven que debía trasladarla a otro lugar para tomarle una ecografía.
Así fue que, en el momento en el que era llevada desde la guardia al recinto donde funciona el ecógrafo, el acusado, que trabajaba como camillero, la llevó a un baño y abusó sexualmente de la víctima. “No fue un simple abuso sexual, fue una violación con acceso carnal. Le dijo que era parte del procedimiento, es un verdadero psicópata, un monstruo de estar características no puede trabajar en un hospital”, reclamaron, en aquel momento, los allegados a la víctima.
Alerta y denuncia
Una vez finalizado el abuso, la joven salió del lugar por sus propios medios y les contó a sus familiares sobre el nefasto episodio. Luego, una médica del hospital fue alertada y se dispuso llevar adelante la denuncia en la comisaría de Derqui, con jurisdicción en el hospital.
La instrucción de la investigación quedó a cargo del fiscal Marcos Petersen Victorica. Con la descripción aportada por la víctima y a partir de los datos entregados por las autoridades del hospital, lograron la rápida identificación del acusado y lo detuvieron al cabo de una semana. “Me acuerdo todo el tiempo de la cara de Villavicencio. Lo mismo me sucedió durante las sesiones del tratamiento psicológico que tuve que realizar. Mi vida no fue la misma desde lo que me pasó ese día. Toda mi vida cambió. Estuve un mes y medio sin salir de mi habitación; adelgacé, estuve meses tomando pastillas para poder dormir y recién este año y únicamente en horas del día puedo quedarme sola en mi casa. Nunca salgo sola y, cuando lo hago, llevo un cuchillo”, relató la víctima, en torno al cuadro derivado de la agresión sexual.
Daño psicológico
Justamente, una de las cuestiones planteadas como agravantes por el fiscal de juicio, Carlos Washington Palacios, fue el daño psicológico permanente que la violación provocó en la víctima. De acuerdo al Código Penal bonaerense, la Justicia le impuso al camillero la sentencia más dura que prevén las leyes para un caso de estas características.
Tras padecer la violación, la víctima tuvo luego que ser internada en una clínica de la Capital Federal donde fue intervenida quirúrgicamente por el problema que presentaba. Mientras tanto, el fiscal reunió los elementos de prueba necesarios para solicitar la detención del imputado. Entre las pruebas se encontraban los videos tomados por las cámaras de seguridad del hospital.
Ante la denuncia el Hospital Austral decidió rápidamente la separación de su cargo al acusado, que estuvo preso en las dependencias de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro.